10 marzo, 2010

Zoo Station. Rügen.

El vacío. La nada. Lanzar una palabra al aire, un grito, y que no te conteste más que el eco. Sentirte solo, pequeño, insignificante. Sin importancia. Hace ciento cincuenta años los pintores alemanes más modernos se iban a acantilados como éste, en la isla de Rügen, para experimentar todas esas emociones. El vértigo del infinito, Lo Sublime. El retortijón de barriga que daba enfrentarse a lo desconocido y sentirse como un idiota les producía adicción, tenían que pintarlo, escribir libros sobre ello, llevarlo a gala. Alis y yo, como admiramos a todos aquellos locos, decidimos que iríamos en busca de su espíritu. Nos montamos en el coche con una manta y dos sacos de dormir y plantamos la tienda debajo de los pinos, a treinta metros del Mar Báltico. Físicamente, la isla de Rügen es un cacho de tierra apenas separado del continente. Pero desde el punto de vista del fetichismo cultural está en otra dimensión, es la Tierra Prometida, el lugar donde Caspar David Friedrich hablaba con Dios. Alis y yo anduvimos saltando por los riscos y recorriendo playas desiertas por la noche, recién devueltos al siglo XIX. Para ilustrar todas esas impresiones he escogido esta foto, pero también uno de los cuadros de Friedrich: Monje frente al mar. Para verlo sólo hay que pinchar en "leer más".


3 comentarios:

Alis dijo...

Pues para no gustarte la foto de paisajes, esta serie está siendo chulísima.

Sottoacqua dijo...

Estoy de acuerdo con Aliz, esta foto es genial. ¿No vas a seguir con las jaulas de animales?

Rafa dijo...

Me alegro mucho de que os guste la serie. Sottoacqua, las jaulas de animales fueron sólo el principio y se acabaron ahí. Pero no dejes de seguir la serie, que al final habrá un pequeño guiño. Y seguro que te encanta.