04 febrero, 2010

Con un seis y un cuatro (I). Mariana de Austria en Murcia.

Los límites de un retrato son una cuestión moral. No es lo mismo ver la cara de una señorita que verle la cara y el ombligo, hay un abismo y mucho pelo de por medio. Pienso en esto cuando descubro la polémica que se ha montado en Murcia por culpa de un retrato que muestra más de lo que se esperaba de él. ¡Mariana de Austria, reina de España y secundaria de Las Meninas, enseñándolo todo en la linea 2! Leo en los periódicos murcianos, vascos y nacionales que la idea de este regio desnudo partió de una joven artista subvencionada que responde al profético nombre de Carmen Molina Cantabella. Profético, digo, porque bella ha resultado ser también la reina que todo el mundo tomaba por fea. Como en los cuentos, qué bonito. Lo que de momento no está claro es el objetivo real de esta impúdica campaña, y tampoco su futuro. Según la Concejalía de Cultura y Turismo se trata de que el mundo entero mire el arte que se hace en la región. Por mi parte, yo prefiero pensar que lo que la artista quería era que la gente mirase el ombligo regio de nuestra regia Historia del Arte, o quizás también de nuestra regia monarquía hispana. Pero hay una tercera opinión, y ésta es la que más jugo da. Al parecer los hay también que creen que el objetivo era mostrar un ombligo y punto, el ombligo de una tía buena en pelotas, qué marranada.

2 comentarios:

Magapola dijo...

Si nos quedamos en la última conclusión, entonces ¡que le corten al cabeza! ¡Jajajaja!

Na, creo que significa que los reyes ya no tienen sentido, con como todos los demás mortales, salvo en un punto: ganan sin ropa :D

Alis dijo...

O quizá se trate simplemente de mirar con un poco de humor a la historia del arte plomiza y polvorienta, ésa que se supone que es intocable y que está lejos de toda puesta en duda.
A mí me encanta. Murcia está haciendo cosas chulísimas, no sé cómo lo han conseguido, pero parece que gente que vale la pena ha accedido a un lugar de poder con toma de decisiones en materia cultural. Igualito que en Valencia, vamos.