08 octubre, 2007

El jinete polaco. El pintor de Cracovia.

Siempre he sentido una debilidad por los arquetipos urbanos. Me gusta la gente que te cruzas por la calle y que te hace sentir como si estuvieses dentro de un tebeo fácil de leer. Este señor, por ejemplo, era el típico pintor bohemio que todos tenemos en nuestra cabeza: barbudo y seguro de sí mismo. Me lo encontré en Cracovia, muy cerca del Instituto Cervantes. La ciudad tiene una vida cultural bastante activa, con tertulias en cafés, cines en versión original y los museos más importantes del país. Este pintor barbudo, por supuesto, nunca colgará sus cuadros en ninguna colección oficial. Pero cada vez que veo su cara en la foto me imagino que sus colegas de hace cien años, ésos que ahora salen en los catálogos, no debían de ser muy diferentes. Y eso me divierte.

3 comentarios:

echalotte dijo...

Me encanta el señor polaco. Tiene cara de ser feliz. Además, te confieso que siento debilidad por los retratos. A ver con qué nos sorprendes.

nán dijo...

E iban, los artistas, todos a lo suyo, y lo hacían, y lo hacían bien. Y Dios-Mercado eligió a unos pocos, al azar y a su conveniencia e intereses, y los presentó al pueblo y dijo "¡Estos son los artistas que debéis admirar!".

Y el pueblo dijo "¡Oh!".

Y los demás artistas siguieron haciendo lo suyo, bebiendo vino barato y provocando risitas entre la gente. Y Dios rió para sí, no por la afrenta a los artistas, sino por la credulidad del pueblo.

Rfa. dijo...

Echalotte: Yo también pienso que tiene cara de ser feliz, aunque apenas le veamos los ojos o la sonrisa.
NàN: Y yo digo "¡ja, ja, ja!".