02 diciembre, 2009

Ich bin ein Berliner. Padre ciclista.

Cuando era mozo sentía una pasión recalcitrante por Depeche Mode. Me gustaban todo: sus ropas negras, las baladas ñoñas sobre lujuria o culpa y las fotos promocionales. Sobre todo eso, las fotos. En aquella época Depeche Mode estaba formado por cuatro miembros, y las fotos casi siempre las hacía Anton Corbjin. En blanco y negro, con mucho grano y unos negros muy saturados, esas fotos a cuatro bandas me encantaban porque ofrecían mil posibilidades para colocar al personal, sin que ninguna quedase mal. Pero pasó el tiempo y uno de los cuatro mosqueteros depechemodianos dejó el grupo, condenando a los otros tres a pasarse el resto de la vida posando como trío. Y ahí se echó a perder el encanto. A partir de entonces las composiciones de Anton me parecieron rebuscadas, y yo deduje que era porque las fotos de tres personas siempre quedan más forzadas que cuando son dos, uno o cuatro los que posan. Pero mira tú por donde, el otro día leí que no, que en realidad es todo lo contrario, que siempre es mejor tener tres elementos en el cuadro, ya sean músicos, flores o edificios. Y me pregunté si no habrían dejado de gustarme las fotos de Depeche Mode porque el grupo ya no me interesaba, y punto. Sea como fuere, el debate es tan sugerente que no he podido evitar colgar uno de mis pocos tripletes, para dar mi versión del asunto. En este caso, la solución por la que yo aposté fue convertí a los tres en uno.
Para ver fotos de Depeche Mode (antes y después de que fueran un trío) hay que pinchar en "leer más".










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