22 julio, 2008

Payasos (I). Soir Blue.



Todo el mundo conoce los cuadros que Hopper pintó sobre gente sin amigos y edificios en el campo. Esta pintura, sin embargo, es bastante menos popular. En ella vemos a un trasunto del propio Hopper caracterizado como payaso. El mensaje es simple e ingenuo: los pintores, pobrecitos, son víctimas de su propia condición de entertainers. Hopper lo pintó cuando era joven e inseguro, y luego se arrepintió durante toda su vida porque sospechó que se había puesto en evidencia. A mí el cuadro me gusta por dos cosas. En primer lugar porque el payaso da muy mal rollo, parece sacado de una pesadilla, y yo tengo una insaciable vena siniestra. Y en segundo lugar, mucho más importante, porque supone la actualización de una iconografía tradicional, la del payaso-artista, que siempre ha estado presente en la historia del arte.
Para terminar, un dato: Hopper tardó cincuenta años en volver a pintar otro payaso. Lo hizo cuando estaba ya a punto de palmar, y el payaso que pintó aparecía despidiéndose. Murió sintiéndose todavía ridículo, pero por lo menos estaba orgulloso de ello. Para ver este último cuadro hay que pinchar en "leer más".

4 comentarios:

Alis dijo...

A mí siempre me llamó la atención del segundo cuadro que tuviera tan claro que se estaba despidiendo de su público, con lo que eso conlleva de conciencia performática del artista. Pero todavía me llama más la atención que al despedirse arrastre consigo a su mujer -claramente, la payasa que lleva de la mano-, como aquellos faraones que se enterraban con todo su séquito en sus pirámides.

Magapola dijo...

A mí me da la impresión que ella con su mano derecha le señala a él, como presentándole. Él, recogiendo este gesto de ella, se adelanta al público a saludar. ¿Su mujer?

NáN dijo...

la historia es excelente. No la conocía. Presentación y despedida.

LAPOR dijo...

es verdad, a mí Hopper me gusta mucho y no conocía este cuadro. Tampoco me extraña que se fije y pinte a un payaso, forma parte de sus retratos/escenas de soledad. hoy mismo me he cruzado con uno y me ha dado pena que a nadie le sopreniera y le resultara tan indiferente, a pesar de ese colorido...