18 mayo, 2007

Magritte y el Suprarrealismo

Opino que Magritte fue el más surrealista de los pintores surrealistas.
"Lo suyo se llamaba Realismo Mágico"- me dirán los entendidillos. Admito el adjetivo de “realista” porque, al fin y al cabo, su estilo lo era. Es cierto también que sus inquietantes imágenes pueden parecer simples poemas visuales que nada más buscan la sorpresa estética del espectador, con trucos visuales como el de “Esto no es una pipa”, que remiten a trucos de magia o a recursos literarios como el de la paradoja o el oxímoron.
Pero, más allá de la simple imagen poética, del juego de ideas ingenioso, Magritte buscaba un cuestionamiento total de la realidad. Es a eso a lo que me refiero cuando le llamo el mejor de los surrealistas. Pues, ¿en qué consiste el Surrealismo?

Si os intriga la pregunta tanto como a mí, seguid leyendo.

¿En qué consiste, si no es en subvertir, pervertir el orden real de las cosas? Quizá tengamos nuestro imaginario tan inundado de imágenes tipo Dalí que seamos incapaces de concebir el Surrealismo como algo diferente de la representación más o menos imaginativa y onírica de las obsesiones personales, del subconsciente. Sin embargo, el interés por las tesis freudianas era tan sólo uno de los ingredientes de cóctel surrealista, siendo mucho más importante el deseo de poner el mundo, por así decirlo, patas arriba, y de subvertir las nociones de realidad-irrealidad que manejaba la moral tradicional burguesa.
De hecho, estamos rematadamente equivocados desde el momento en que traducimos el francés Surréalisme por Surrealismo: Mientras que sur significa “encima de”, nuestro su implica todo lo contrario; “debajo de”. La traducción más lógica sería, por tanto, la de Superrealismo o Suprarrealismo, aunque debo reconocer que ninguna de las dos suena muy bien.
En este sentido, Magritte intentaba representar lo que está por encima de la realidad; al menos de esa realidad que nosotros consideramos la verdadera, y que bien podría no serlo. Por ejemplo, y leyendo su cuadro La interpretación de los sueños, ¿quién nos dice a nosotros que lo que vemos es un zapato, y no la luna (la lune); un vaso, y no una tormenta (l’orage)? Nadie, más que una serie de convenciones por todos aceptadas, que rigen algo tan abstracto como las correspondencias entre las palabras y los objetos reales. Magritte nos dice que se puede prescindir de esas convenciones, porque a fin de cuentas son algo artificial, irreal, creado por nosotros. Y eso se podría aplicar a todos nuestros valores morales, estéticos, sociales.
Él lo consigue. Se mueve en esa esfera “suprarreal”, por encima de la realidad, libre de toda atadura mental. Y eso, que pueda parecer magia borrás, es para mí el Surrealismo.

4 comentarios:

Rfa. dijo...

Je, je. Realmente, los surrealistas eran unos tocapelotas muy, muy peligrosos. Eso que tú planteas, querida Alis, es un suicidio de consecuencias inimaginables. ¿Dinamitar la relación entre las palabras y los objetos que representan? Sólo se me ocurre una hecatombe semejante: la historia de la Torre de Babel. Lo cual, bien mirado, nos conduce a otra jugosa conclusión: el Dios del Antiguo Testamento era tan Surrealista como Magritte.
En cualquier caso, quiero hacer una observación. Tú dices que sólo somos capaces de ver el Surrealismo como "la representación más o menos imaginativa y onírica de las obsesiones personales", que la gente en general no concibe esta corriente como "un deseo de poner el mundo patas arriba". Comprendo perfectamente a qué te refieres, y probablemente tengas razón. Pero también es cierto que mucha gente asocia la idea de Surrealismo a cualquier forma de desorden inesperado, inexplicable o disparatado. Habría que debatir, por tanto, qué Surrealismo es más popular: el del pesado de Dalí o el del suicida Magritte (que, como ya apuntaba más arriba, es también el del Dios de los Judíos). ¡Uy, qué bien me sentaría una cerveza!

Alis dijo...

Vaya, qué curioso, esa comparación de Magritte con Dios se me había pasado a mí también por la cabeza, puesto que eso del Suprarrealismo suena mucho a estar "por encima del bien y del mal".
Pero no estoy de acuerdo con eso de que sea un suicidio lo que Magritte propone. De hecho, no creo que proponga ni un cambio en los parámetros del lenguaje ni mucho menos un caos como el de la Torre de Babel. Simplemente nos recuerda que debemos ser conscientes de que nuestra forma de ver la realidad está sujeta a una serie de condicionantes culturales y convenciones sociales que no son reales, o que no tendrían por qué serlo. Abre la posibilidad a la liberación, vaya.

En cuanto a las dos formas de entender el Surrealismo, yo ya he elegido la mía; la del mundo patas arriba.

WILHELM dijo...

muy interesante el artículo. el surrealismo, como lo indicas claramente, en frances significaba estar más allá, y eso justamente es lo que creo quieres decir con la forma de surrealismo distinta a la de Dalí. EL SURREALISMO, es estar más allá de la realidad, no invertirla, sino expresarse cpon formas que la realidad no entiende por ser muy limitada. Se me antoja llamarle a todo esto lo "Intangible", que e para mí la forma bajo la cual se encuentran todas las existenmcias trascedentales.

maria jose dijo...

yo no encontre nada curioso esto por que ese español no estribio en que conciste el surrealismo pues yo queria saber sobre eso