07 octubre, 2008

El teleobjetivo y el tiro en la cabeza.

La única pregunta de examen que nunca olvidaré me la hicieron en primero de carrera. El profesor proyectó un fragmento de Lawrence de Arabia y había que adivinar qué tipo de óptica se había utilizado. La respuesta correcta era "teleobjetivo". A mí me pareció descabellado que nos exigiesen tanta destreza visual, pero luego he aprendido que el uso de un teleobjetivo no sólo es fácil de distinguir, sino que además mola mogollón. Los planos filmados desde muy lejos potencian la sensación de subjetividad y es fácil pensar que se están viendo las cosas a través de los ojos de otra persona. El ejemplo perfecto es Tiro en la cabeza, rodada íntegramente desde lejos. No sé si será porque es una historia de terroristas, pero el caso es que durante toda la proyección yo tuve la sensación de que estaba mirando con ojos de policía. Y más allá de posibles interpretaciones políticas, creo que la película de Rosales debería ser reconocida por efectos narrativos como éste. Estoy casi seguro de que en aquel primer examen de carrera, nuestro examinador nos estaba dando una pista fundamental para comprender de qué iba realmente el cine: ahora que casi todas las historias ya están contadas, el verdadero mérito está en construir una nueva forma de mirar a lo mismo de siempre.
Artículos relacionados: Yo y mi cámara (I). Las fotos privadas de Brad Pitt.

Leer Más

06 octubre, 2008

La soledad de los profesores.

Este verano coincidí en una terraza con mi profesor de Física y Química del instituto. "Buenos días", le dije. Y él, con una educación exquisita, me contestó: "buenos días, ¿te conozco?". Han pasado más de tres lustros y yo nunca fui un alumno brillante, así que no se lo tuve en cuenta. "Sí", le contesté, "usted me dio clase en el Instituto Miguel Espinosa". El profesor tampoco me recordó con estos datos, pero ya daba igual: durante algunos minutos mantuvimos una agradable charla sobre el paso del tiempo, la jubilación y los recuerdos del cole que uno conserva toda la vida. Si cuento esto es porque justo ayer vi Ser y tener, un documental sobre profesores, y me acordé de aquel desayuno compartido en una terraza de verano. De los dos vídeos que he encontrado en youtube, mi favorito es el segundo. El curso acaba, los alumnos desfilan para decir adiós y el maestro se queda solo en el aula, completamente desamparado. ¿Qué será de él? ¿Qué hará cuando ya no tenga alumnos a los que enseñar? La respuesta me la dio mi antiguo profesor de física y química este verano mientras se tomaba un café. "Mira, tengo un blog", me dijo.
Artículos relacionados:

Leer Más

03 octubre, 2008

Franco y la publicidad

Erwin Panofsky, uno de esos santones de la historiografía artística al que los catedráticos de arte suelen citar machacona e insistentemente, se ganó ese respeto por haber sido quien inventó nada menos que la iconología. La iconología (según la RAE “Representación de las virtudes, vicios u otras cosas morales o naturales, con la figura o apariencia de personas”), aplicada al arte viene a ser un método de análisis de la obra como icono o símbolo, más que como mera imagen. Es decir, se prima la interpretación del contenido sobre el estudio de la forma. Este tipo de análisis trata de contextualizar la obra y de buscar sus implicaciones sociales, políticas o históricas; al contrario del análisis formal tradicional, que lo que persigue es clasificar la obra dentro de tal o cual estilo.
La consecuencia última de este método de análisis es que, puestos a analizar las obras como iconos, se podrá tratar por igual a una obra de arte “en mayúsculas” que a una imagen perteneciente a la llamada “baja cultura” o “cultura de masas” -como la publicidad-, porque ambas son representaciones visuales que forman parte de nuestro imaginario colectivo.
Todo este rollo -y ya que de publicidad va últimamente mitte-, para hablaros de la desenfadada propuesta de análisis de la iconografía franquista que hace el historiador Cirici Pellicer en su libro Arte del franquismo. Gracias a Panofsky, nosotros hoy podemos analizar el arte franquista (entre otros) aplicándole criterios que pertenecen al ámbito de la publicidad. Concretamente, Cirici encuentra un paralelismo definitivo entre ambos en el hecho de que tanto la iconografía franquista como la publicidad apelan directamente a la emotividad, en un intento de evitar que el ciudadano/consumidor piense por sí mismo.
En ambos casos, el mensaje está articulado en tres niveles de significación:

1. el símbolo. Es el nivel de significación más importante en publicidad. La imagen, pura emotividad, sustituye a la palabra, peligroso indicio de la lógica. Por otra parte, cualquier buen publicista aspira a conseguir ese símbolo potente que quede registrado de forma indeleble en la mente del consumidor, como marca inmediatamente reconocible. En el caso de la iconografía franquista, el escudo con el águila, el yugo y las flechas, o simplemente el rostro del dictador; en el caso de, pongamos, Nocilla, el famoso dibujo de la rebanada de pan con chocolate untado.

2. el nombre. Este nivel de significación introduce el lenguaje (log-os), y como tal corre el peligro de introducir la lógica en el mensaje. Para evitar que esto ocurra, se debe jugar con las propiedades sonoras o visuales del nombre, y así aniquilar la verbalidad de la palabra. En el caso de Franco, esto se consigue mediante la repetición del ritmo binario “Fran-co-Fran-co-Fran-co”; una solución un poco más cateta que la que adoptó el colega Mussolini con la “M” gigante, puro dibujo y no letra. En cuanto a Nocilla, sus resonancias sonoras son de sobra conocidas por todos (“No-ci-llaaa!”).

3. el eslogan. Finalmente, se hace necesario introducir algún tipo de frase pegadiza. Con suerte, el consumidor/ciudadano incluirá esa frase entre sus coletillas jocosas y la colará en sus conversaciones diarias. Sólo entonces, el producto habrá conseguido irrumpir en el imaginario colectivo. Pero de nuevo, debemos encontrar una frase que no tenga excesiva lógica, y que de hecho resultará semánticamente absurda, porque debemos condensar muchas ideas en ella. “Por el imperio hacia dios” es un ejemplo claro, pero encontraríamos una cantera estupenda de este tipo de eslogan en la llamada “frase quincenal”, que el Régimen editaba en postales, revistas etc. Nocilla, por su parte, optó directamente por ponerle una musiquita pegadiza a su famoso eslogan (“lecheee, cacaooo, avellanaaas, y azúcaaar…”).

Moraleja: ¿De haber nacido en estos tiempos en los que quien tiene vocación política no estudia ciencias políticas sino marketing, habría sido Franco un excelente publicista?

Leer Más

02 octubre, 2008

Anuncios que molan (y III). La publicidad en el museo.

Cualquier persona que haya hablado conmigo más de 37 minutos sabe que siento una gran debilidad hacia todo lo que sea meta-algo. Y por eso me pirra esta campaña del Reina Sofía, porque es un anuncio que anuncia otros anuncios. ¡Metapublicidad! La IAA ha importado de Estados Unidos la sana costumbre de empezar el otoño con un concurso de anuncios en el Reina Sofía. Y como estas cosas dan una imagen desenfadada y abierta de la institución, las marquesinas de la ciudad están llenas de carteles para que todo el mundo se entere. La campaña es simple, simpática y surrealista, las tres eses que siempre funcionan. Pero ya he dicho que a mí lo que me gusta es que sea meta. Gracias a anuncios como éste, adolescentes hiperhormonados y caballeros sexagenarios sostienen encarnizadas discusiones sobre la connivencia entre arte y publicidad mientras esperan el autobús. El viejo urinario de Duchamp ya no escandaliza a nadie, pero... ¿qué pasa si colgamos un anuncio de Pato WC al lado del Guernica?
NOTA: La campaña es de la agencia Sra. Rushmore. Para ver más cosas sólo hay que pinchar en "leer más".
Artículos relacionados:


Leer Más

01 octubre, 2008

Anuncios que molan (II). Obi-Wan con los profes.

El 30 de septiembre es el día del maestro y los profes lo celebran hasta en el espacio. O casi. La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción ha fichado al mismísimo Obi-Wan Kenobi, el rey del holograma, para que les ayude a promocionar esta juerga. Todo el universo está forrado con un cartel sin fotos ni efectos especiales, sólo un texto: "Luke Skywalker sería otro Luke Skywalker si no hubiese existido Obi-Wan". En primer lugar tengo que decir que la saga de Star Wars me parece un pestiño desde que se estrenaron las tres últimas películas, y que estoy un poco aburrido de que se reivindique como un referente generacional incuestionable. Pero si aceptamos que los cerebros subdesarrollados para los que George Lucas concibe su cine van a darse por aludidos con esta campaña, tengo una matización que añadir. ¿Acaso no es el mismo Obi-Wan cuya labor se ensalza aquí el responsable de la caída en el Lado Oscuro de Anakin Skywalker, alias Darth Vader? Parece que a los creativos de la campaña se les ha pasado este pequeño detalle por alto. Si yo fuese padre, el último profesor a quien confiaría la educación de mis retoños sería este pseudo monje de ineficacia probada, adicto a los misticismos orientaloides de medio pelo y con una sospechosa tendencia a hacer mutis por el foro a la primera de cambio. Pero bueno, quién sabe; a lo mejor esta cagada de los creativos es un signo del más allá y nos está indicando que ha llegado el momento de cerrar puerta a la caspa galáctica para buscar nuevos referentes con los que estimular a la muchachada. Ojalá.
Artículos relacionados:

Leer Más

30 septiembre, 2008

Anuncios que molan (I). Anti-plasta murciano.

El invento más portentoso que he manejado jamás es la cinta americana. O cinta guiri, que es como yo la llamo. Si viajas con un rollo en la mochila puedes estar más tranquilo que cuando te dormías con los cuatro ángeles de la guarda sentados en las esquinas de la cama. Gracias a su extraordinaria dureza y a su insólito poder de adherencia, está demostrado que la cinta guiri vale lo mismo para un roto, un descosido o hasta una fractura de fémur. Sólo hay que ponerle empeño y una fe tan ciega como la que yo tengo; al final siempre funciona. En el otoño murciano, que es la estación más propicia a las letras, lo han usado para fomentar la lectura. Con un poco de cinta guiri y una funda de condón, los creativos de una agencia llamada Fundación 33 se han currado el Anti-plastas, un artilugio de eficacia inapelable. Tan fácil de usar que apenas necesita instrucciones, sólo cuatro dibujos. El único efecto secundario es que te quedas sin amigos. Pero… ¿quién quiere amigos, cuando tienes un libro? Para ver aplicaciones del Anti-pasta, sólo hay que pinchar en "leer más".



Leer Más

29 septiembre, 2008

Aire amarillo (y II). Los Coppola por Leibovitz.

Durante años mi bibliotecario pensó que yo era idiota porque en la foto del carnet de la biblioteca salía con la boca abierta. Habría sido fácil explicarle que todo era culpa de un chicle que estaba masticando en el fotomatón, pero ni siquiera me tomé la molestia de hacerlo. En el fondo, yo sospechaba que aquella foto ridícula me hacía parecer más interesante que si hubiese posado con cara de leer muchos libros. Justo lo contrario de lo que pasa con la familia Coppola: ellos posan con cara de gente lista y, sin embargo, parecen idiotas. La responsable de tal despropósito es Annie Leibovitz, que trabaja a cuenta de los pijazos de Louis Vuitton. Ojo a la situación que ha fotografiado para promocionar bolsos: un Francis Ford Coppola más gordo que nunca aleccionando a su hija sobre los secretos del séptimo arte. El director lleva unos papeles en la mano, pero Sofía no toma nota; simplemente se deleita con el torrente de ideas (y probablemente también de saliva) de su padre. La delirante escena, que parece estar ocurriendo en la sabana africana, está bañada en una luz amarilla. Y el eslogan es: “Dentro de cada historia hay un precioso viaje”. ¿No habría sido mejor que saliesen con la boca abierta, querida Annie?
Artículos relacionados:

Leer Más

26 septiembre, 2008

Aire amarillo (I). Vicky Cristina Barcelona

Woody Allen es un hombre viejo y sabio. Hace tiempo que aprendió que si quieres que la gente hable sobre la fotografía de tu película, puedes hacer una de estas dos cosas: o grabar sitios bonitos o tintar los planos de amarillo para darles una estética más pictoricista. Si aplicas las dos reglas, entonces el éxito está garantizado; la gente se queda tan encantada que ni siquiera hace falta que tu película sea buena. Es bonita, y punto. ¿Quién va a fijarse en lo demás? Escribo todo esto después de haber visto Vicky Cristina Barcelona. Para filmar este sentido homenaje a España, el director judío ha cogido al Javier Aguirresarobe de Mar Adentro y a un guía turístico, se los ha llevado de cañas por Les Corts y les ha dicho lo siguiente: "Mira, Javier, tú sólo tienes que hacer que la película parezca un cuadro de atmósfera amarilla. Y tú, guía turístico, tienes que decirle a Javier dónde están los sitios más bonitos de la ciudad, para que él coloque allí su cámara. Si los dos lo hacéis así, ya veréis qué bien nos sale la jugada". Dicen que todo el cine de los años sesenta en España se filmó con una cámara robada a los americanos. Yo, por mi parte, espero que el cine español del siglo XXI no se haga con los consejos robados a Woody Allen.
Artículos relacionados:

Leer Más

24 septiembre, 2008

Ana Locking y la pedantería.

El tópico era mentira: la gente que sólo se dedica a ir guapa puede ser interesante. Lo descubrí en la Pasarela Cibeles de este año, pomposamente rebautizada como Madrid Fashion Week. Allí, la diseñadora Ana Locking presentó una colección donde lo de menos era la ropa y lo de más el profundo trasfondo cultural. Según cuenta en la nota de prensa, toda su inspiración venía de un tal Alexander Stepabonner Marcus, físico ruso que murió en París hace ahora 50 años. El artículo de la Wikipedia en español sobre este señor explica que Marcus "fue una de las mentes científicas más preclaras de su tiempo, y muchos historiadores lo consideran el científico del siglo XX que más influencia ha tenido sobre la física actual". Y menciona comentarios halagüeños de colegas como el mismísimo Einstein. ¿Por qué? Básicamente, porque Marcus inventó una máquina que utiliza vapor de agua para decirte cuánto éxito vas a tener en la vida: el Arco del Triunfo. Lo llamativo es que si buscas "Alexander Stepabonner Marcus" y "arco" en Google, apenas te salen cinco entradas. Esa "mente preclara" que ha inspirado a la cultísima Ana Locking ni siquiera aparece en la Wikipedia anglosajona. Pero bueno, da igual. Lo importante es que gracias a los experimentos de científicos tan relevantes, la moda española se reviste de cultura y prestigio intelectual. Y luego salen textos tan cargados de literatura como el que ha escrito la propia Ana Locking para describir su colección. Si alguien quiere echarle un ojo, que pinche en leer más. No garantizo que se entienda lo que quiere decir, pero la musicalidad de su prosa es tan embriagadora que da exactamente igual.
Artículos relacionados: Nam June Paik y la pedantería.

Según aparece en la página web de Madrid Fashion Week, la colección de Ana Locking se podría describir de la siguiente manera: "Un comienzo en seda gris mercurio con el chiffon, crepe satin y el mikado en evolución ascendente hacia los azules tinta y verdes lima, a través de la taffeta, el dupion, y la falla imperial. Alcanzando la cima del arco con el negro del duchesse satin, la rafia y el lino, todo salpicado de bordados de pedrería de cristal de swarovski, para finalmente ir descendiendo a través del arco con la mezcla del visón y marfil en organza, chiffon, pailette y crepe satin". Para ver el texto completo, con las referencias al Arco del Triunfo de Alexander Stepabonner Marcus, hay que pinchar aquí.


Leer Más

14 septiembre, 2008

El acelerador de partículas.

Quien más, quien menos, todos hemos sentido una pizca de emoción con el nuevo acelerador de partículas. Por primera vez en mucho tiempo la ciencia ha logrado calar en el imaginario popular. A mí, que soy bastante pedante, me gusta pensar que todo se debe a que ha regresado un concepto manejado por los estetas del siglo XIX: lo sublime. ¿Y qué es lo sublime? Básicamente, lo que no se puede controlar: las tormentas, la oscuridad, el infinito. A los pintores y a los escritores románticos se les caía la baba con este asunto. Luego, con el tiempo, lo sublime pasó de moda. El abrumador poder de sugestión que una vez había tenido quedó reducido a fórmulas tópicas de tanatorio, como decir que "no somos nadie". Pero con el acelerador de partículas, que puede significar el fin del mundo, otra vez volvemos a sentir que la naturaleza nos desborda. Y el escalofrío de placer que produce el hecho de estar haciéndose caquita ha recorrido el universo. Hace cien años algún poeta exaltado habría compuesto un poema best seller que rimase con "abismo" o con "destino incierto"; ahora tenemos un logo de Google y un rap cutrón que ya lleva casi tres millones de visitas en youtube. Tal y como yo lo veo, las dos cosas son lo mismo.





Artículos relacionados:

Leer Más

09 septiembre, 2008

Somos débiles. Emilia Pardo Bazán.

Somos débiles. Por dentro estamos hechos de un oscuro plasma que se estremece de empatía con el dolor ajeno, y no podemos evitarlo. A mí, por lo menos, me seducen el horror y la truculencia de la España más negra. Me he dado cuenta después de pasar estos últimos días leyendo cuentos de Emilia Pardo Bazán. La escritora gallega, probablemente la más prolífica cuentista de nuestra literatura, tenía una obsesión casi enfermiza por sacar a relucir los trapos sucios de su terruño. Los cuentos que publicaba en los periódicos están trufados de asesinatos, venganzas y aldeanos salvajes que apaleaban a sus hijos. Ni rastro de sofisticación urbana ni de estampas bucólicas como las de Mar Adentro. Soy consciente de que esta España asesina y salvaje, sacada de las páginas de sucesos, no encaja en los estereotipos socialmente aceptados. Pero también sé que experimento un placer morboso con lecturas así, una especie de patriotismo enfermo, como si me sintiese más a gusto en un país de locos. Si alguien quiere hacerse una idea de cómo son los cuentos de la Pardo Bazán, que pinche en "leer más". He colgado un extracto.

La Mayorazga de Bouzas se publicó originariamente en 1886, en La Revista de España. Es la historia de una mujer, la Mayorazga, a la que su marido pone los cuernos con una modistilla. Cuando lo descubre, comprende que la única persona en la que puede confiar es su hermano de leche, Amaro. Yo sólo voy a copiar el final, cuando se encuentra frente a frente con la modistilla a la que se está tirando el marido:

Al caer sobre ella la mirada de la ofendida esposa, los nervios de la muchacha se crisparon y sus pupilas destellaron una chispa de odio triunfante, como si dijesesn: "Puedes matarme; pero hace media hora tu marido descansaba en mis brazos". Con aquella chispa sombría se confundió un reflejo de oro, un fulgor que el sol naciente arrancó de la oreja menudita y nacarada: eran los pendientes, obsequio de Camilo Balboa. La Mayorazga preguntó con voz ronca y grave:
- ¿Fue mi marido quien te regaló esos aretes?
- Sí - respondieron los ojos de víbora.
- Pues yo te corto las orejas - sentenció la Mayorazga, extendiendo la mano.
Y Amaro, que no era manco ni sordo, sacó su navajilla corta, la abrió con los dientes, la esgrimió... Oyóse un aullido largo, pavoroso, de agonía; luego, otro y sordos gemidos.
- ¿La tiro al Sil? - preguntó el hermano de leche, levantando en brazos a la víctima, desmayada y cubierta de sangre.
- No. Déjala ahí ya. Vamos pronto a donde quedaron las caballerías.
- Si mi potro acierta a soltarse y se arrima a la yegua..., la hicimos, señora ama.
Y bajaron por el monte sin volver la vista atrás.

Leer Más

05 septiembre, 2008

Máquinas&Almas.

He aquí el típico ejemplo de exposición que parece moderna pero no lo es. Por muchos robots, lucecitas y ordenadores que tenga, la muestra del Reina Sofía sobre arte digital y nuevos medios es intrínsecamente reaccionaria. No hay más que fijarse en el título: maquinas&almas. ¿Almas? ¡Por dios! A estas alturas de la película, el alma es hortera. Hace mucho tiempo que el arte sentimental, el de los artistas cursis que crean para expresar sus emociones, dejó de estar de moda. Una de las grandes conquistas del siglo XX fue la intrascendencia artística. ¿Por qué retroceder? Me da la sensación de que el Reina Sofía ha montado esta exposición con un cierto sentimiento de vergüenza, como si la única forma de legitimar el arte digital fuese dándole un toque de trascendencia ñoña. Desde mi punto de vista, lo verdaderamente vanguardista habría sido montar una sala con juegos de ordenador o con acceso gratis a tu cuenta de correo electrónico. Si quiero objetos y máquinas con alma no me hace falta darme la caminata hasta el museo. Me pongo el vídeo que acompaña este post, y listo.



Artículos relacionados:

Leer Más

03 septiembre, 2008

Cine de justicieros (y II). Tropa de élite.

He descubierto cuál es el talón de Aquiles del cinéfilo progre: Brasil. Todo lo que huela a Brasil hace que la coherencia intelectual del gafapasta se vaya a tomar viento. Por algún extraño motivo, la combinación en la pantalla de samba y fabela provoca un cortocircuito neuronal, una confusión de valores, un "no me he enterado de nada". Lo noté por primera vez hace algún tiempo, en 2002. Aquel año todos los que fueron a ver Ciudad de Dios creyeron que habían visto una crónica documental de la miseria en Río de Janeiro, cuando lo que en realidad les habían proyectado era un videoclip de tiros. El progre, cuya tendencia natural es la intolerancia hacia la estética de la violencia, manifestó una insólita condescendencia con los disparos y las persecuciones de la cinta de Meirelles. ¿Por qué? Por el factor Brasil, que le nubla la mente. Ocurrió entonces y ha vuelto a ocurrir con Tropa de élite. Esta película no sólo se ha estrenado en todos los cines favoritos de la progresía, sino que además llega con el espaldarazo intelectualoide de la Berlinale. Si a eso le sumas que es una historia de fabelas... ¿cómo va a ser capaz el pobre gafapasta de distinguir la cruda realidad? Allí donde este sesudo cinéfilo cree ver una nueva denuncia de la injusticia social, lo que en realidad hay es un escalofriante panfleto fascista. Menos mal que estoy yo para traer la luz. Básicamente, el verdadero mensaje de Tropa de Élite es que frente a la corrupción policial y la delincuencia en las fabelas sólo hay una opción: hostias, hostias y más hostias. Ni abogados, ni políticos, ni nada: hostias. Hostias repartidas por el justiciero más chungo de Brasil, el capitán Nascimiento.

Leer Más

01 septiembre, 2008

Cine de justicieros (I). El Caballero Oscuro.

Construir un buen personaje es difícil, y si encima es un tipo que se pasea por ahí con capa y antifaz, mucho más. Pero Christopher Nolan y su hermano Jonathan lo han conseguido. El último Batman, el que ellos han escrito, es de lejos el más complejo e interesante de todos los que se han filmado hasta ahora: un pobre desgraciado marcado por un destino trágico de resonancias casi shakesperianas. ¿Y cómo lo han logrado? Ahí está la gracia. Lo han conseguido con un personaje básico y elemental, escandalosamente primitivo. Si Bruce Wayne, el alter ego del murciélago, no pasa de ser un putero con veleidades sociales, cuando se coloca la máscara de superhéroe viene a convertirse en un gruñón bruto y visceral. El mérito de estos dos hermanos guionistas está en haber tejido alrededor de su bestia una maraña de relaciones comprometedoras. El hombre murciélago podrá ser un soso, pero los conflictos y dilemas a los que le arrastran su amiguita de la infancia, el fiscal de Gotham y (sobre todo) el genial Joker, acaban por hacer de él toda una víctima incomprendida. Un Caballero Oscuro que, acorralado por las circunstancias, se verá obligado a hundirse en las sombras para regocijo de espectadores como yo.

Leer Más

27 agosto, 2008

Buenos Aires. Río de la Plata.

En la tabla periódica de los elementos, la plata se representa con las letras ag porque es la abreviatura del latín argentum. Cuando los franceses quieren referirse al dinero utilizan una palabra de la misma familia, argent, que también sirve para nombrar al mineral. Algunos poetas, incluso, usan el adjetivo "argentino" para referirse a las cosas pulidas y brillantes, como un lago a la luz de la luna o el cañón de una pistola. Todo es lógico. Lo que no es lógico es que el Río de la Plata no sea ni un río ni de color plateado. En realidad es un estuario formado por dos ríos, el Paraná y el Uruguay, cuando desembocan en el océano. Y es marrón.
(Para ver ésta y otras fotos argentinas, recomiendo una visita a mi fotolog)

Leer Más

25 agosto, 2008

Buenos Aires. Estación de Retiro.

Las estaciones de tren siempre son lugares estupendos para hacer una foto. Tienes humo, tienes corazones rotos, tienes gente rara y tienes vidas enteras apretaditas dentro de una maleta. ¿Necesitas algo más? En Buenos Aires, la estación más importante es la de Retiro. Y por tanto, también la más fotogénica. De sus andenes me traje esta divertida escena perruna. Ya conté en otro post lo mimados que andan los perros en aquella ciudad, así que nadie debería escandalizarse ahora por ver el trato deferente que recibe este chuchillo. A mí la imagen me gusta por dos cosas: porque tiene sentido del humor y porque está dividida en dos mitades, una humana y la otra perruna. Ah, y otra cosa: para ver más fotos de Buenos Aires en una calidad mucho mejor, recomiendo que se visite mi fotolog.

Leer Más

15 agosto, 2008

Buenos Aires. Cementerio de Recoleta.

El Cementerio de Recoleta, tan turístico como aristocrático, es lo que se ve cuando te asomas por la ventana de un rico. La ciudad pudiente ha crecido tan cerca de las tumbas que a veces no está claro dónde acaba el mundo de los muertos. Como una película mala de zombies, pero con Evita de protagonista. La gran ironía es que los apartamentos que se asoman a este plató funerario están, probablemente, entre los más caros de Buenos Aires. Pagas una fortuna por dar los buenos días a los muertos. O mejor dicho: pagas una fortuna por dar los buenos días a tus muertos, porque son los propios vecinos los que se hacen enterrar aquí. El caso es estar apretaditos antes y después de la guadaña, como en la foto. Lo que más me gusta de esta imagen es esa sensación de abigarramiento inexorable. (Eso sí: para verla bien, lo mejor es visitar mi fotolog).

Leer Más

13 agosto, 2008

Buenos Aires. Colonia.

Colonia es, para que nos entendamos, una especie de siesta de Buenos Aires. Cruzas el río en un periquete, haces la cola de la aduana para que te pongan en tu pasaporte el sello de Uruguay y ya está: olvidados quedan los atascos y las distancias inhumanas de la gran metrópoli porteña. La pequeña población de Colonia respira aires somnolientos de pescado y de puertos herrumbrosos, quizás demasiado turísticos pero imprescindibles para comprender el enorme abismo que supone el Río de la Plata. Este río no tiene orillas, tiene horizontes. En un horizonte, rascacielos; en el otro, niños que se pasan las horas muertas jugando con sus perros en la playa. La foto me gusta porque resulta deliciosamente veraniega. Cualquiera diría que allí, al fondo, hay una ciudad, un país, otro mundo. (Si a alguien le apetece seguir mirando, todas las fotos de Buenos Aires están colgadas a una calidad mucho mayor en mi fotolog).

Leer Más

11 agosto, 2008

Buenos Aires. Vigilantes.

Una de las costumbres que más me llamaron la atención en Buenos Aires fue la de reservar grandes espacios del centro para aparcamiento. Entre los rascacielos de las avenidas más concurridas se dejan solares vacíos, protegidos del sol por cuatro toldos mal puestos, donde una plaza debe de costar lo que un ojo de la cara. Los vigilantes de estos aparcamientos son auténticos malabaristas del centímetro cúbico, capaces de apretar cientos de autos y moverlos sólo lo imprescindible para sacar los que les vayan reclamando. En el tiempo que pasé en la ciudad hice muchas fotos de estos parkings vacíos, pero mi favorita es ésta. El señor de la garita, el de la barba, tenía cara de ser el más duro del barrio. Pero en cuanto le pedí que posara para mí se le dibujó una sonrisa de Chrysler antiguo, pegó un grito a su colega y los dos se fundieron en un tierno abrazo delante del solar vacío. Creo que el resultado es una imagen entrañable y muy ilustrativa del buen rollo de la ciudad. Eso sí: para verla mejor recomiendo que se visite mi fotolog.

Leer Más

08 agosto, 2008

Buenos Aires. Bajista.

En las ciudades normales los músicos callejeros aporrean guitarras destartaladas en las esquinas del metro. En Buenos Aires, sin embargo, los músicos callejeros tocan el contrabajo en una orquesta tanguera de seis o siete integrantes, donde alguno puede que hasta toque el piano. Por supuesto, es mucho más interesante ver a esta gente cuando todavía no se han colocado el disfraz de animadores turísticos, cuando no están rodeados de cámaras de fotos y japoneses boquiabiertos. A este chico me lo encontré en un portal de la calle Defensa, una de las más turísiticas, un rato antes de que en los hoteles hubiesen empezado a servir los desayunos. Esperaba a sus compañeros de orquesta. Me gusta que tenga un tatuaje en el cuello y que lleve un iPod. Y me llama la atención que la puerta sobre la que se apoya esté cerrada con un candado. Para ver estos detalles mucho mejor, lo ideal es dar una vuelta por mi fotolog: allí están colgadas todas las fotos de Buenos Aires a una calidad estupenda.

Leer Más

06 agosto, 2008

Buenos Aires. Avenida Corrientes.

Lo que menos se espera un europeo de Buenos Aires es que se parezca a Nueva York. Pero las grandes avenidas, los embotellamientos de taxis, los burguerquines y los hoteles que se llaman Liberty (en inglés), te caen encima nada más pisar el centro. Como la (gran) manzana de Newton. A mí esta sorpresa me pareció encantadora porque soy un urbanita que se entusiasma con los semáforos abarrotados, y a mi cámara le sentó fenomenal. Para captar los (buenos) aires de Manhattan podría haber hecho una foto de cualquier rascacielos, pero al final opté por imitar a uno de los pintores más neoyorquinos que hay: Richard Estes. El resultado es una de mis fotos favoritas de Argentina. Las demás (y ésta también) se pueden ver mucho mejor en mi fotolog.

Leer Más

04 agosto, 2008

Buenos Aires. Cartel de parrilla.

Hay fotografías con las que te encaprichas sin justificación posible. A mi me ocurre con ésta. ¿Qué tiene? Poca cosa: dos señores y un cartel que anuncia parrilla. Y en medio un gran espacio vacío. Tal y como yo la veo, funciona igual como elogio de la nada que como elogio de la carne. Lo cual, si nos ponemos trascendentes, viene a ser más o menos lo mismo. Una fotografía metafísica, ni más ni menos. Cuando yo estuve en Argentina había días en que no hacía nada más que comer carne, por la mañana y por la noche. Y supongo que ésta es mi manera de contarlo con una foto. (Que, a su vez, también está colgada en mi fotolog).

Leer Más

01 agosto, 2008

Buenos Aires. Pollero.

En Alemania, en los años veinte, hubo un fotógrafo que se llamaba August Sander y que se dedicaba a retratar personajes típicos. Un carnicero, un intelectual, un mecánico de la construcción: todos posando serios y dignísimos con sus uniformes, sin nombre pero con un rol perfectamente definido en la sociedad. Cuando ves el conjunto de su fotos, estás viendo cómo era Alemania durante la república de Weimar. A mí Sander siempre me ha impresionado mucho, y de él he tomado el gusto por los retratos de personajes hieráticos. Como, por ejemplo, este pollero de Buenos Aires. Para ver algunas fotos de August Sander se puede pinchar aquí, y para ver las mías a una calidad mucho mejor, se puede visitar mi fotolog.
Artículos relacionados:

Leer Más

30 julio, 2008

Buenos Aires. Tigre.

En el delta del río Paraná la gente no se mueve con coche, sino con barcos que funcionan como tranvías. Y las casas, en lugar de puertas, tienen embarcaderos con el número colgado en el extremo, para que lo vea el cartero. Una conversación típica podría ser: ¿Dónde vive usted? En Río Sarmiento, número 146. ¿Y qué hace en verano? Lo normal, organizo barbacoas, invito a las primas de mis hijas y nos pasamos la tarde bañándonos en el río. Esta especie de paraíso pantanoso, una suerte de Venecia tropical, se llama Tigre. Y allí se pueden hacer fotos tan veraniegas como ésta (que yo, diligentemente, también he colgado -para deleite de los amantes del detalle- en mi fotolog)

Leer Más

28 julio, 2008

Buenos Aires. Tierra Santa.

Cita textual de la guía Lonely Planet de Buenos Aires, página 76: Tierra Santa quizá sea un buen lugar para aquellos viajeros que lleguen a Buenos Aires con anhelos religiosos, aunque seguramente atraiga más a los devotos de los kitsch y camp, pues, más que devoción, lo que desprende es un impresionante mal gusto. Situado a sólo 10 minutos del centro, este parque temático religioso, considerado “el primero del mundo”, está estrictamente basado en Jerusalén. (…) En 30 segundos se llega hasta una estatua de Jesús de 12 metros de alto y animada electrónicamente: aparece desde el monte del Calvario, abre sus ojos y finalmente extiende las palmas de las manos hacia los emocionados devotos que hay debajo. (…) Independientemente de las creencias religiosas del viajero, pasar una tarde en este lugar puede resultar una experiencia interesante o deprimente; al menos uno se hará una idea de hasta dónde puede llegar la decadencia de la cultura occidental. (Para ver más fotos, el Señor recomienda una visita a mi fotolog. ¡Hagámosle caso al Señor!).

Leer Más

25 julio, 2008

Buenos Aires. Señora sobre fondo azul.

Siempre me ha dado envidia la gente que vive en casas de colores. En España, por desgracia, somos devotos de la cal blanca y la maceta de claveles rojos, una combinación que no está nada mal pero que no tiene personalidad. Y yo, encima, tengo una falta de imaginación cromática absoluta. Por eso me arrodillo ante la gente que se desliza con soltura por el tobogán del arco iris, desde la abeja Maya hasta esta noble señora. Ahí está, ahí está, viendo pasar el tiempo por ventanas naranjas y rendijas azules. Nunca podré ser como ella, así que tendré que conformarme con hacerle una foto. (Y no pasarla a blanco y negro, como tantas otras que he subido a mi fotolog).
Artículos relacionados:

Leer Más

23 julio, 2008

Buenos Aires. Pasea-perros.

El tópico dice que tener un perro encerrado en un piso de 30 metros cuadrados es una salvajada. ¿Y qué contesta el porteño? Que si le pagas a un tipo para que lo saque de paseo, la cosa cambia. Sobre todo si también saca al perro de tu vecino del quinto, y al labrador del edificio de la esquina, y a Bobby, y al pastor alemán de ese ejecutivo tan elegante que aparca el coche justo en el mismo parking que tú, y a Danko. Los pasea-perros de Buenos Aires son tan típicos que hasta aparecen en las guías. Pero como en España no los tenemos, yo me dedicaba a perseguirles con la cámara para sacarles fotos con sus rebaños caninos. Para ver otra imagen, hay que pinchar en “leer más”. Y para ver ésta a un tamaño mucho más atractivo, hay que pinchar aquí y saltar a mi fotolog.


Leer Más

22 julio, 2008

Payasos (I). Soir Blue.



Todo el mundo conoce los cuadros que Hopper pintó sobre gente sin amigos y edificios en el campo. Esta pintura, sin embargo, es bastante menos popular. En ella vemos a un trasunto del propio Hopper caracterizado como payaso. El mensaje es simple e ingenuo: los pintores, pobrecitos, son víctimas de su propia condición de entertainers. Hopper lo pintó cuando era joven e inseguro, y luego se arrepintió durante toda su vida porque sospechó que se había puesto en evidencia. A mí el cuadro me gusta por dos cosas. En primer lugar porque el payaso da muy mal rollo, parece sacado de una pesadilla, y yo tengo una insaciable vena siniestra. Y en segundo lugar, mucho más importante, porque supone la actualización de una iconografía tradicional, la del payaso-artista, que siempre ha estado presente en la historia del arte.
Para terminar, un dato: Hopper tardó cincuenta años en volver a pintar otro payaso. Lo hizo cuando estaba ya a punto de palmar, y el payaso que pintó aparecía despidiéndose. Murió sintiéndose todavía ridículo, pero por lo menos estaba orgulloso de ello. Para ver este último cuadro hay que pinchar en "leer más".

Leer Más

21 julio, 2008

Buenos Aires. Pimpi.

Este señor trabaja limpiando las tumbas de las familias ricas de Buenos Aires. Se pasa el día metido en nichos de cinco o diez metros de profundidad, persiguiendo cucarachas y sacando lustre a fotos de adolescentes que ahora, si no se hubiesen matado en un accidente de coche, serían viejos desdentados. Su brazo es del tamaño de mi cabeza, y en el bícep tiene grandes cicatrices. Con este currículum, cualquiera diría que se llama Pimpi. La voz de Pimpi, el de las cicatrices y el pelo cubierto de ceniza de crematorio, se desliza desde las profundidades de los mausoleos para hacer filosofía cotidiana sobre la vida y la muerte. De vez en cuando asoma la cabeza al mundo de los vivos y sonríe para la foto, pero el momento no dura mucho. Inmediatamente baja de nuevo las angostas escaleras del infierno y se vuelve a disfrazar de fantasma.
Ésta y otras fotos están colgadas también en mi fotolog.

Leer Más

18 julio, 2008

Buenos Aires. Autobús.

En Buenos Aires los autobuses no se llaman autobuses: se llaman colectivos. Y más que parecer autobuses, lo que parecen es taxis porque todos están personalizados por sus conductores. De hecho, el arte de decorar carrocerías de colectivo con pintura de colores alegres está tan arraigado que incluso se editan libros para turistas. Esta foto me gusta precisamente porque transmite la sensación de que hay una relación estrecha entre conductor y pasajera, como si fuese un taxi. De hecho, cada vez que la veo me da por pensar que ella está llorando, y que él escucha su historia.
Hay otras fotos de Buenos Aires aquí, en mi fotolog.
Artículo relacionado: Ich bin ein Berliner. Conductor de tranvía.

Leer Más