Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Música. Mostrar todas las entradas

22 julio, 2011

On the air (y XX). Enigmas de Spiderman y Marilyn.

El gran enigma del arte es que nunca se sabe el impacto que tendrá sobre los espíritus sensibles que se expongan a su influjo. Un ejemplo: el musical de Spiderman que Bono y The Edge han escrito para Broadway. Se suponía que el morbo del espectáculo, lo que atraería al respetable hasta el teatro y le haría sentir el éxtasis definitivo, era que los actores vuelan. Pero oh, misterios de la percepción estética, ha resultado no ser así: lo que los espectadores realmente vienen buscando es volar ellos mismos, el actor les importa un carajo. De hecho, el inesperado impulso de volar es tan frecuente y tan contagioso, que antes de todas las representaciones se escucha una megafonía pidiendo por favor que nadie se agarre a Spiderman en caso de que éste decida posarse cerca. Sería interesante debatir si Bono o The Edge habían previsto esto al componer sus excelsas melodías, pero en lugar de hacerlo quiero poner otro ejemplo: Seward Johnson. Este escultor acaba de inaugurar en Chicago una escultura gigante de Marilyn Monroe con la falda levantada por el aire. La idea original era rendir homenaje al cine. Pero, como digo, el misterio del verdadero arte es que nunca se pueden anticipar las reacciones que provocará. Cuando la gente ve la escultura, en lugar de creer un poquito más en Billy Wilder, lo que siente es un súbito deseo de lamer las pantorrilas de la pobre Marilyn o de hacerle una foto a las bragas. Insisto: qué enigma.

Leer Más

13 junio, 2011

On the air (XVII). Por qué un gallinazo me impresiona más que Morrisey.

Hay amantes de los animales que te impresionan y los hay que te dan risa. Morrisey pertenece al segundo grupo: cuando leo que ha obligado a los organizadores de un festival a prohibir el consumo de carne, me dan ganas de comerme una salchicha mientras escucho su Meat is Murder. Aunque sea una de las canciones de los Smiths que más me aburren. Sin embargo, novelas como La virgen de los Sicarios, de Fernando Vallejo, me ponen los pelos de punta. Escrita con un estilo descarnado e hiperbólico, La Virgen... explica cómo Colombia ha terminado siendo un país sin valores. Y la conclusión a la que llega es que no hay nada que hacer, que los compatriotas de Shakira están con la mierda hasta el cuello y que la única salida posible para ellos es dejar de procrear. Así, tal cual, sin exagerar: vale más la vida de un perro que la de un colombiano. O, ya puestos, que la de cualquier hombre. La idea de que los animales son puros y los humanos están podridos salpica el libro aquí y allá, pero donde realmente toma su forma más potente es en la figura metafórica del gallinazo, una especie de buitre que se come los cadáveres abandonados. "Tienen estas avecitas la propiedad de trasmutar la carroña humana en el espíritu del vuelo", leo. Vallejo, como Morrisey, es vegetariano y defensor a ultranza de los animales. Pero gracias a imágenes y razonamientos como éste, lo que en Morrisey me parece ridículo en él me sobrecoge.

Leer Más

08 junio, 2011

On the air (XIV). Patrick Daughter: Feist vs Depeche Mode.

En 2007, Patrick Daughters me dejó completamente loco con el videoclip que rodó para el 1 2 3 4 de Feist. Con un único set, un puñado de bailarines y una cámara que no dejaba de volar, el tío se curró un artefacto visual tan perfectamente coreografiado que todavía no tengo claro si hizo trampa o no. Ahora, cinco años más tarde, el señor Daughters vuelve a la actualidad porque se ha atrevido a filmar una nueva versión del Personal Jesus de Depeche Mode. Oh, yeah. Mi antiguo grupo favorito, el que marcó mi adolescencia con ideas tan pesimistas como que "la muerte está en todas partes porque hay mosquitos en el parabrisas", ha desempolvado su gran himno religioso. Y, como digo, ha fichado a Patrick Daughters para reformular su imaginería. El nuevo vídeo está a medio camino entre las fotos que Marina Abramovic se hizo en la Laboral de Gijón y la niña del Exorcista. En apariencia no podía ser más diferente del de Feist. Donde allí había un único plano, aquí hay un montaje narrativo; donde había color, ahora hay blanco y negro; donde había hedonismo, ahora hay religión. Y por si eso fuera poco, ahora la cámara ya no vuela, la que vuela es la protagonista. Pero aun así me ha sorprendido que algunos elementos sí se repiten. ¿Casualidad o guiño ombliguista? Yo cuelgo los vídeos y que cada cual decida por su cuenta.

Leer Más

07 junio, 2011

On the Air (XIII). Manel o la desilusión de lo pedestre.

Los mecanismos de la felicidad conyugal son como los cepillos de dientes: cada uno tiene el suyo. Hay parejas que son felices comiendo espaguetis del mismo plato, como la Dama y el Vagabundo, y otras que lo son compartiendo báscula, como Mario Vaquerizo y Alaska. En mi caso, a mí lo que me gusta es que Alis me traduzca las canciones de Manel. Cuando vamos en el coche y fuera está oscuro, ella me va contando lo que dicen las letras y yo me lo imagino como si fuese ciego. Nuestra favorita es Aniversari. Poco a poco, de viaje en viaje, Alis me ha ido explicando que se trata de una historia de amor, que hay un cumpleaños, que la chica se pone a pedir un deseo y que entonces el chico aprovecha para hacerse pequeño y meterse en su mente. Yo siempre me he imaginado algo parecido a Matrix o a ese cuento de Borges en que un condenado a muerte congela a su pelotón de fusilamiento. Sí: yo siempre me he imaginado una fiesta de cumpleaños quietísima donde el protagonista vuela como una mosca hacia su enamorada. Pero ayer vi el vídeo y me llevé un chasco. Aunque es un cortito delicioso (dirigido en parte por Roger Padilla, guitarrista del grupo y autor de las ilustraciones del libreto), tiene un defecto imperdonable: es demasiado literal. Se limita a ilustrar caligráficamente lo que cuenta la canción, como los Power Points de las reuniones de empresa. Y claro, con tanta literalidad se ha cargado de un plumazo todo lo que yo me había imaginado. ¿Mi mayor desilusión? ¡Ahora resulta que en realidad el tipo no vuela! ¡Va andando por el suelo! ¡Qué pedestre!

Leer Más

19 mayo, 2011

On the air (IX). Calder, Antonio de Felipe y mi secreto conservadurismo.

Me gusta curiosear en las fotos de las casas de la gente porque las sorpresas que encuentro siempre me dan qué pensar. En la contraportada de EL PAÍS del 8 de mayo, por ejemplo, descubrí que Paolo Vasile tiene un libro de Antonio de Felipe en su despacho. Y cuatro meses antes, en el ¡Hola! del 12 de enero, observé que Elena Benarroch tiene un Calder en su salón. El amigo de Berlusconi y la amiga de Felipe González, cada uno con su gusto artístico a la vista del mundo entero. ¿Cómo resistirse a tomar partido? ¿Quién tiene mejor gusto, el responsable de la telebasura en España o la peletera más progre de la prensa rosa? A bote pronto yo me quedo con Benarroch. O sea, con Calder frente a Antonio de Felipe. Pero si lo piensas un poco, las filosofías estéticas de uno y de otro no están tan lejos como cabría suponer. Los dos operan una suerte de infantilización del arte, el primero evocando los móviles que se ponen encima de las cunas y el segundo con cuadros de Bart Simpson. Y además, los dos son súper decorativos. ¿Por qué, entonces, prefiero a Calder? Confesemos la verdad: porque por mucho que vaya de punki, en realidad soy un conservador. Las esculturas en el aire de Calder, tan quietecitas y silenciosas, me transmiten una impagable sensación de calma. Y, sin embargo, los cuadros de Antonio de Felipe petardean con algo muy, muy serio: las portadas de mis discos favoritos. Y eso, claro, me escandaliza. ¡El bebé de Nevermind con un pez de Disney! ¡Carpanta en el Three Imaginary Boys! ¡Oh, Dios, me he hecho mayor!

Leer Más

18 abril, 2011

On the air (IV). Jeff Koons, el Señor de los Elementos.

Tres balones llenos de aire y perfectamente suspendidos en un tanque de agua pueden ser una metáfora de todo lo que se te ocurra. En la página de la Tate, uno de los museos que pagó por ellos, dan varias interpretaciones posibles: que si representan el estado definitivo del ser (la muerte), que si aluden a la nostalgia o a la ambición, que si son una ironía sobre la diferencia entre chicos blancos y chicos negros porque unos se entretienen con arte y otros con deportes callejeros... Como digo, todo lo que se te ocurra. A los musiqueros, estas pelotas les harán pensar en la portada del Thirteen de Teenage Fanclub, un plagio descarado sobre el que, sorprendentemente, no he encontrado nada en Google. A mí, que soy sensible a lo sobrenatural, me producen el asombro de los fenómenos imposibles. La primera vez que los vi tuve la sensación de estar asistiendo a una subversión de las leyes de la física, como cuando los santos levitan. Más tarde he aprendido que el milagro de la suspensión del balón no es eterno, que cada cierto tiempo hay que cambiar el agua para que siga flotando. Pero sigo pensando que Jeff Koons -el autor- es una especie de Señor de los Elementos, capaz de doblegar al aire según su antojo. De hecho, este mismo año Koons ha ido a los tribunales para reclamar la propiedad intelectual de los globos con forma de perro. ¿Por qué iba a hacer algo así, si no fuera porque sabe que el aire es suyo?

Leer Más

07 diciembre, 2010

No somos nadie (XXII). Te prohíbo que te gusten los Smiths.

En los años 50, Mark Rothko recibió el goloso encargo de decorar con sus cuadros el restaurante más molón de todo Nueva York: el Four Seasons del edificio Seagram. Un lugar diseñado por dos de los arquitectos más importantes del mundo, Philip Johnson y Mies van der Rohe, para dar de comer a gente guay. Al principio, Rothko se tomó el encargo en serio e incluso llegó a pintar los murales que le habían pedido. Pero luego se lo pensó y dio marcha atrás: no estaba dispuesto a dejar que un puñado de pijos convirtiesen sus lienzos en vulgares adornos para sus banquetes. "Quienquiera que esté dispuesto a pagar esos precios por ese tipo de comida", dijo, "no verá mis cuadros". Y devolvió el dinero. Pienso en esa anécdota cuando leo el cabreo que Johnny Marr se ha agarrado con David Cameron. Parece ser que el primer ministro británico ha ido diciendo por ahí que le molaban los Smiths, y al guitarrista le ha tocado las pelotas. "Te prohíbo que te guste nuestra música", ha twitteado el antiguo compinche de Morrisey. Qué tierno. Pero a pesar de los titulares, creo que la suya es una batalla perdida: ningún músico puede hacer lo mismo que hizo Mark Rothko, presentarse en el restaurante a parar la música que escuchan los políticos, los pijazos o los oportunistas. Una vez publicada la canción ya está todo el pescado vendido, no somos nadie, no podemos evitar que cualquier idiota la haga suya. Para muestra, un ejemplo escandaloso: el vídeo de Window in the Skies, una canción de U2. En él, Bono y compañía manipulan imágenes de archivo de los grandes iconos del rock para que parezca que están interpretando su música. Y los pobres Johnny Cash, Joey Ramone, Kurt Cobain o Morrisey, a joderse. ¿Alguien les pidió permiso? No creo: como digo, en cuestión de gustos musicales es demasiado fácil tomar el nombre de Dios en vano y salir indemne.

Leer Más

16 noviembre, 2010

No somos nadie (XIX). Los egipcios y el Primavera Sound.

Los egipcios, esos señores que inspiraban canciones de las Bangles, fueron uno de los primeros pueblos en darse cuenta de que con el tiempo es fácil acabar no siendo nadie. Y para solucionarlo se inventaron la ceremonia del jubileo. Básicamente, la idea del jubileo egipcio era convencer a los súbditos de que los años no habían hecho mella en el carácter providencial y mesiánico del faraón, que seguía siendo el mismo visionario de sus años mozos. Una viagra para el prestigio, vamos. De entre todos los trucos de maquillaje que formaban parte de esta operación, el más simbólico era el enterramiento de la estatua envejecida del faraón, con lo que negaban la decrepitud y disimulaban el ocaso del talento que una vez despertó la admiración del respetable. Forever young, como en la canción de Alphaville. Pienso en todo esto cuando mis amigos musiqueros me mandan el programa del Primavera Sound 2011 y veo que uno de los principales reclamos de la juerga es ver a viejas glorias reinterpretando los discos de hace veinte años. Hoy son Mercury Rev tocando Deserter's Songs, o John Cale tocando Paris 1919, pero el año pasado fueron Low con The great destroyer o los Charlatans con Some friendly. Y la cosa sigue fuera del festival. En los últimos años hemos visto cómo The Cure llevaban al directo el repertorio exacto de su Disintegration de 1989 y cómo Lou Reed hacía lo mismo con su Berlin de 1973. Habrá quien quiera ver en esto una reivindicación del concepto "album" frente a la dictadura del mp3, pero yo no puedo dejar de pensar que todo es un jubileo para que no se noten las arrugas mentales. Porque cuando Lou Reed apareció en Glastonbury este verano para cantar con Gorillaz, la mayoría de los muchachotes que allí estaban pensó que se trataba de Fabio Capello.

Leer Más

25 mayo, 2010

No somos nadie (XI). Jimmy Fontana y lo infinitesimal.

La primera lección de infinitesimalidad que recibí en mi vida me llegó a través de la música. Mi hermana pidió por Navidad un disco de baladas ñoñas y yo me enganché más que ella. Me gustaban todas las canciones, pero la que más me impresionó fue El Mundo, de Jimmy Fontana. Escuchando su épico elogio de la futilidad comprendí que hiciese yo lo que hiciese en esta vida, al final no serviría para nada porque el paso inexorable del tiempo acabaría borrándolo. "El mundo no se ha parado ni un momento, su noche muere y llega el día", qué putada. Todavía me asombro de que me dejasen escuchar una canción tan dura y me prohibiesen ver las pelis de Rambo, con lo simplonas que son. Aun hoy, cuando oigo a Jimmy Fontana cantar aquello de "oh, Mundo, en el silencio yo me pierdo y no soy nada al verte a ti", se me ponen los pelos como escarpias y me sobrecojo de vértigo sublime. Creo sinceramente que experiencias estéticas como esa canción forjaron el mismo pesimismo incurable que alimenta ahora esta serie sobre no ser nadie en mitte. Mi personal ajuste de cuentas con la nada.

Leer Más

10 mayo, 2010

No somos nadie (II). Born free, el vídeo censurado de M.I.A.

¿Qué pasa cuando tiras una bomba al lado de un tipo? Que explota. En un segundo pasa de existir a no existir, ya no es nadie. Lo paradójico del asunto es que este razonamiento, aunque sea de cajón, resulta intragable. Cuesta asumir que si un misil hace chas, yo desaparezca de tu lado. Que me volatilice. Nos hemos acostumbrado a la indiferencia de los bombardeos vía satélite que salen en los telediarios. No queremos ver, no queremos comprobar cómo explota un cuerpo. Y por eso cuando vemos el último vídeo de M.I.A. (dirigido por Romain Gavras y censurado en youtube por su violencia explícita), decimos 'hala, qué bruta, se ha pasado'. Es como si pensásemos que la muerte total, con toda su crudeza, no debería ser filmada nunca. Y menos en un videoclip. ¿Por qué? Porque automáticamente se convierte en espectáculo; porque sirve para vender más discos; porque es una forma simplona de polemizar; porque el videoclip es el epítome del producto audiovisual de consumo rápido, y resulta inmoral relacionar la muerte, o la guerra, o la política, con algo tan frívolo. Pero al mismo tiempo, hay una parte de mí que sigue creyendo en el poder de la imagen para transmitir un mensaje. Aunque sea a ritmo de discoteca.
Para ver otro ejemplo de cómo filma (y critica) la violencia Romain Gravras, hay que pinchar en "leer más".

Leer Más

26 marzo, 2010

Cuatro carteles de Semana Santa. UNO: El que copia a Aramburu.

Sabíamos que Javier Aramburu había marcado el rumbo estético del indie español con sus portadas para Los Planetas y La Buena Vida. Sabíamos que sus ingrávidos personajes dibujados con línea clara servían para ilustrar canciones como San Juan de la Cruz o Santos que yo te pinte. Pero aun así, ninguno de nosotros sospechaba que su influencia llegaría hasta la cartelística de Semana Santa. Estos días he estado revisando los carteles de las hermandades de España y mi sorpresa ha sido mayúscula al dar con esto. No es Aramburu, pero podría serlo. En el cartel de la Tamborada de Hellín de 2010 están sus características líneas ondulantes, su gusto por los contrastes de texturas y su sencillez. Casi parece la portada de un single de Los Planetas... de no ser porque ahora Los Planetas prefieren a Juanjo Saez. Lo que más me gusta del cartel es que incluye a la Paloma del Espíritu Santo con un bocadillo de cómic, en clara alusión al Verbo Divino que hizo posible la Inmaculada Concepción. El detalle del palillo en la pata de la paloma es una licencia localista del autor, pero no resta mérito al conjunto. Lástima que el estilo de Aramburu esté un poco demodé. Para comparar con lo que él dibujante vasco hacía 10 años atrás, sólo hay que pinchar en "leer más".




Leer Más

19 febrero, 2010

Con un seis y un cuatro (XIII). El retrato de Carla Bruni.

Tener conocidos artistas que te hagan un retrato y te lo regalen debe de ser una putada, sobre todo si son mediocres. Se supone que la cercanía del autor es directamente proporcional al valor estético de la obra, y que por tanto todo lo que pinte tu colega tiene que ir directo al centro de tu pared, sin discusión. 'Qué bonito', dices, 'qué honor, qué obra de arte', y aunque el retrato no te guste un carajo te sientes obligado a colgarlo. El único consuelo que te queda es que a tu casa no va mucha gente, y la intimidad atempera la vergüenza. Pero... ¿y si resulta que el artista es el padre de Sarkozy, octogenario cuatro veces casado y asiduo de los veranos ibicencos? ¿Quién te libra de que el mundo entero asista a tu humillación? Pienso todo esto cuando veo el retrato que Pal Sarkozy ha pintado de su nuera Carla Bruni. En él vemos cómo la cantante-modelo emerge de un piano decorado con la imagen de su marido, lanzando rayos desde su guitarra y poniendo la inevitable boquita de piñón que se pone cuando se canta en francés. No contento con regalárselo el día de su boda (qué marrón), el Sarkozy viejete decidió que la obra era lo suficientemente digna como para exponerla en una galería. Y ahí que la ha colgado, en Budapest, para regocijo del planeta mirón. Miro y remiro el cuadro y me topo con una curiosa paradoja: igual que un retrato así supone un pasito adelante en el emponzoñamiento de la Bruni, una imagen y una historia como éstas suponen un pasito adelante en el engrandecimiento de mitte, esta burlona bitácora. ¡Gracias, Pal!

Leer Más

26 enero, 2010

Mi familia es rara (V). Rufus Wainwright.

Para la quinta entrega de esta serie sobre familias raras he querido recuperar un viejo asunto de debate: ADN y talento. La reproducción genética de la genialidad forma parte del imaginario colectivo, nos gusta pensar que si metes en la cama a un genio con otro genio, a los nueve meses tendrás un tercer genio. Podría haber explicado este sencillo principio de aritmética determinista con la historia de los Flores, pero he preferido a Rufus Wainwright porque el otro día me compré su disco y lo escucho bastante. Rufus es hijo de cantantes y hermano de cantantes, así que si no fuese porque es abiertamente gay, probablemente también acabaría siendo padre de cantante. Hay dos anécdotas que ilustran de manera tan rotunda como inconsistente el peso de la herencia en la trayectoria vital de este señor. La primera tiene que ver con su padre, que se llamaba Loudon III porque su padre (o sea, el abuelo de Rufus) también se había llamado Loudon, y porque el padre de su padre (es decir, el bisabuelo de Rufus) había hecho lo mismo. Si un nombre tan absurdo como Loudon es capaz de sobrevivir a tres saltos generacionales, qué no hará el talento. La segunda anécdota es todavía mejor: según he leído por ahí hubo un tiempo en que la mejor amiga de Rufus era la hija de George Bush, cuya familia aparece en Wikipedia como la más importante saga de políticos de Estados Unidos. Si la mala hierba de los Bush nunca muere... ¿por qué iba a hacerlo el talento de los Wainwright? Lamentablemente, hace una semana falleció Kate McGarrigle, mamá de Rufus, pero como se puede ver en este vídeo su talento perdura en youtube. La canción que los dos interpretan es una de mis favoritas de todos los tiempos.

Leer Más

12 enero, 2010

Filmar el sonido (y V). Remi Groussin y Laurie Charles.

Todo empezó este verano, cuando Alis y yo vivíamos en Berlín. Una noche se presentaron en casa dos franceses que habían conocido a nuestro compañero de piso a través de una página web de couchsurfing. El couchsurfing, por si alguien no lo sabe, es una práctica que consiste en prestar tu sofá a una persona que está de paso en tu ciudad. Nuestro compañero de piso (y amigo íntimo) quería probar la experiencia de alojar a un extraño y les ofreció la cama del final del pasillo. Los dos franceses se llamaban Remi y Laurie, venían de Burdeos, hablaban poco inglés, fumaban mucho, usaban gafas de pasta y se presentaban a sí mismos como "vídeo creadores minimalistas". Inmediatamente sacamos el ordenador y les obligamos a buscar algún vídeo que hubiesen colgado por la red, a ver qué era eso. Y lo que nos enseñaron fue este pedazo de obra de arte de youtube: ¡música hecha con calzoncillos! ¿Quién quiere erotismo cuando puede bailar con el ero-Ritmo? Ellos han bautizado el proyecto como musique experimentale y ya tienen otras tres entregas llenas de instrumentos insospechados. Para verlas sólo hay que pinchar en "leer más". Y ya puestos, si alguien se atreve, que haga correr los cuatro vídeos a la vez. Yo lo he hecho y todavía estoy conmocionado. Nunca pensé que aquello de C'mon, feel the noise pudiese dar para tanto.



Artículos relacionados:



Leer Más

07 enero, 2010

Filmar el sonido (II). Kuntz & Maguire.

En la clasificación mundial de filmadores de sonido que mitte está elaborando no pueden faltar Tom Kuntz y Mike Maguire. Estos dos señores, cuyo nombre probablemente no le suene a nadie, crearon en 2001 uno de los artefactos audiovisuales más poderosos que un humilde servidor recuerda: el videoclip de Frontiers Psychiatrist de los Avalanches. El vídeo (que cuenta con un cameo de Francisco Umbral) reconstruye delante de la cámara los sonidos de la canción original: si se escucha un caballo, se ve al caballo. El planteamiento parece sencillo, lo sé, pero se carga de complejidad cuando uno piensa que el tema de los Avalanches es a su vez un prodigioso collage construido a partir de retazos. La reconstrucción de una reconstrucción, el no va más del corta-pega. Y encima es divertido. No me extraña que en youtube aparezca fichado como "best video ever". ¿One hit wonder? Nada más lejos: el genio de Tom Kuntz y Mike Maguire también está detrás de otro de los pelotazos de la red, el hilarante anuncio de chocolates Cadbury donde dos críos bailan con las cejas. Si alguien quiere verlo, que pinche en "leer más". Además de ese vídeo he colgado también un clip chulísimo que hicieron con un temazo de LCD Soundsystem y, lo mejor, un anuncio que rodaron para Coca-cola. Quien adivine en qué ciudad está filmado se lleva mi simpatía.



Artículos relacionados:




Leer Más

04 enero, 2010

Filmar el sonido (I). La blogotheque.

Hace un mes y pico, mirando cosas de Hidden Cameras en youtube para un post sobre tranvías en Berlín, vi un vídeo que me llamó la atención. Alguien había cogido la cámara y había filmado al grupo en la calle, sin luz ni foco ni aspavientos, como quien saca el móvil para grabar a sus colegas. La idea me pareció curiosa, pero tampoco le di más importancia. Otro vídeo casero, pensé, lo habrá grabado su madre. Y ni se me pasó por la cabeza que detrás de esa estética amateur hubiese un proyecto internacional donde también han participado grupos como Arcade Fire, Lambchop, Yo la tengo, REM o Vampire Weekend. Eso lo he descubierto con el número de enero de Rockdelux, que trae una entrevista con Vincent Moon, el hombre detrás de la cámara. Al parecer Moon se dedica a viajar por el mundo filmando a sus grupos favoritos en la calle. Además de confraternizar de tú a tú con ellos, el tío pretende hacer algo tan peliagudo como filmar la música. Y de paso revolucionar el mundo de los videoclips. "Quería capturar imágenes y sonido y hacerlos interaccionar, y me di cuenta de que sólo había intercambio posible si los trataba exactamente al mismo nivel, de igual a igual". Yo llevo unos días enganchado a su página, La Blogotheque, y no dejo de flipar. Para los que no quieran visitarla he seleccionado un par de concert a emporter: Arcade Fire en un ascensor, Vampire Weekend colándose en un restaurante y los Hidden Cameras rollo flautista de Hammelin. Quien quiera verlos sólo tiene que pinchar en "leer más".



Artículos relacionados:






Leer Más

13 octubre, 2008

Vuelve la canción protesta.

De vez en cuando me entran ganas de utilizar el blog para protestar sobre cosas mundanas que me sacan de quicio, como Telefónica, los profesores incompetentes o la gente fea que dice cosas obvias. Pero soy un hombre ambicioso que trata de construir un personaje interesante y, como siempre he sospechado que la queja nos hace vulgares, todas las veces termino tragándome las ganas de lanzar espumarajos contra lo prosaico. Es mucho más elegante callarse y aparentar indiferencia. (O, ya puestos, aparentar inteligencia, que es una palabra casi igual pero infunde mucho más respeto). La queja la dejo para gente que realmente sabe explotarla, como este tal Shank Bone Mystic. Al pobre le robaron las ruedas de la bici delante de su casa y para protestar compuso una canción estupenda. El vídeo, grabado por las cámaras de seguridad, lleva un tiempo dando vueltas por la red, siempre a punto de convertirse en un fenómeno viral. Yo lo habría colgado antes o lo habría colgado después, pero lo he colgado hoy porque quiero rendir un homenaje a cierto amigo que se acaba de comprar una bici. Por supuesto, no diré nombres. También estoy convencido de que el misterio contribuye al atractivo del personaje.

Leer Más

10 diciembre, 2007

Música sin palabras (I). Solletico.

Una vez alguien me preguntó por qué me gustaba una canción y yo fui incapaz de explicarlo. Mi gran frustración desde entonces es no saber describir los sonidos. Estoy convencido de que se trata de un don, no de algo que se pueda aprender. Y como yo no tengo ese don, me conformo con encontrar formas alternativas de contar a los demás cómo suenan las cosas. Un ejemplo es este vídeo de un concierto de Solletico. Yo estuve en aquel concierto y me gustó tanto que quería contarlo aquí, en mitte, pero me sentía incapaz de hacerlo. Y mira tú por donde, un día me topo con este vídeo en youtube. Bienaventurados los que tienen acceso a la tecnología, porque ellos trabajarán menos. Gracias a este vídeo me voy a ahorrar un buen puñado de adjetivos que sólo sonarían a tópico. ¿Cómo es el sonido de Solletico? Pues, tal y como yo lo veo, sofisticado y cosmopolita, bastante elegantón y muy, muy contagioso. Solletico es uno de esos grupos que escuchas moviendo primero la cabeza, luego los pies y luego las caderas. Pero vamos, ya digo que las descripciones de sonidos se me dan fatal. Lo mejor es ver el vídeo. Tiene un sonido pobre, pero creo que refleja bastante bien la atmósfera de un concierto de esta gente. Muy recomendable.
Artículos relacionados:

Leer Más