30 julio, 2008

Buenos Aires. Tigre.

En el delta del río Paraná la gente no se mueve con coche, sino con barcos que funcionan como tranvías. Y las casas, en lugar de puertas, tienen embarcaderos con el número colgado en el extremo, para que lo vea el cartero. Una conversación típica podría ser: ¿Dónde vive usted? En Río Sarmiento, número 146. ¿Y qué hace en verano? Lo normal, organizo barbacoas, invito a las primas de mis hijas y nos pasamos la tarde bañándonos en el río. Esta especie de paraíso pantanoso, una suerte de Venecia tropical, se llama Tigre. Y allí se pueden hacer fotos tan veraniegas como ésta (que yo, diligentemente, también he colgado -para deleite de los amantes del detalle- en mi fotolog)

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28 julio, 2008

Buenos Aires. Tierra Santa.

Cita textual de la guía Lonely Planet de Buenos Aires, página 76: Tierra Santa quizá sea un buen lugar para aquellos viajeros que lleguen a Buenos Aires con anhelos religiosos, aunque seguramente atraiga más a los devotos de los kitsch y camp, pues, más que devoción, lo que desprende es un impresionante mal gusto. Situado a sólo 10 minutos del centro, este parque temático religioso, considerado “el primero del mundo”, está estrictamente basado en Jerusalén. (…) En 30 segundos se llega hasta una estatua de Jesús de 12 metros de alto y animada electrónicamente: aparece desde el monte del Calvario, abre sus ojos y finalmente extiende las palmas de las manos hacia los emocionados devotos que hay debajo. (…) Independientemente de las creencias religiosas del viajero, pasar una tarde en este lugar puede resultar una experiencia interesante o deprimente; al menos uno se hará una idea de hasta dónde puede llegar la decadencia de la cultura occidental. (Para ver más fotos, el Señor recomienda una visita a mi fotolog. ¡Hagámosle caso al Señor!).

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25 julio, 2008

Buenos Aires. Señora sobre fondo azul.

Siempre me ha dado envidia la gente que vive en casas de colores. En España, por desgracia, somos devotos de la cal blanca y la maceta de claveles rojos, una combinación que no está nada mal pero que no tiene personalidad. Y yo, encima, tengo una falta de imaginación cromática absoluta. Por eso me arrodillo ante la gente que se desliza con soltura por el tobogán del arco iris, desde la abeja Maya hasta esta noble señora. Ahí está, ahí está, viendo pasar el tiempo por ventanas naranjas y rendijas azules. Nunca podré ser como ella, así que tendré que conformarme con hacerle una foto. (Y no pasarla a blanco y negro, como tantas otras que he subido a mi fotolog).
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23 julio, 2008

Buenos Aires. Pasea-perros.

El tópico dice que tener un perro encerrado en un piso de 30 metros cuadrados es una salvajada. ¿Y qué contesta el porteño? Que si le pagas a un tipo para que lo saque de paseo, la cosa cambia. Sobre todo si también saca al perro de tu vecino del quinto, y al labrador del edificio de la esquina, y a Bobby, y al pastor alemán de ese ejecutivo tan elegante que aparca el coche justo en el mismo parking que tú, y a Danko. Los pasea-perros de Buenos Aires son tan típicos que hasta aparecen en las guías. Pero como en España no los tenemos, yo me dedicaba a perseguirles con la cámara para sacarles fotos con sus rebaños caninos. Para ver otra imagen, hay que pinchar en “leer más”. Y para ver ésta a un tamaño mucho más atractivo, hay que pinchar aquí y saltar a mi fotolog.


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22 julio, 2008

Payasos (I). Soir Blue.



Todo el mundo conoce los cuadros que Hopper pintó sobre gente sin amigos y edificios en el campo. Esta pintura, sin embargo, es bastante menos popular. En ella vemos a un trasunto del propio Hopper caracterizado como payaso. El mensaje es simple e ingenuo: los pintores, pobrecitos, son víctimas de su propia condición de entertainers. Hopper lo pintó cuando era joven e inseguro, y luego se arrepintió durante toda su vida porque sospechó que se había puesto en evidencia. A mí el cuadro me gusta por dos cosas. En primer lugar porque el payaso da muy mal rollo, parece sacado de una pesadilla, y yo tengo una insaciable vena siniestra. Y en segundo lugar, mucho más importante, porque supone la actualización de una iconografía tradicional, la del payaso-artista, que siempre ha estado presente en la historia del arte.
Para terminar, un dato: Hopper tardó cincuenta años en volver a pintar otro payaso. Lo hizo cuando estaba ya a punto de palmar, y el payaso que pintó aparecía despidiéndose. Murió sintiéndose todavía ridículo, pero por lo menos estaba orgulloso de ello. Para ver este último cuadro hay que pinchar en "leer más".

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21 julio, 2008

Buenos Aires. Pimpi.

Este señor trabaja limpiando las tumbas de las familias ricas de Buenos Aires. Se pasa el día metido en nichos de cinco o diez metros de profundidad, persiguiendo cucarachas y sacando lustre a fotos de adolescentes que ahora, si no se hubiesen matado en un accidente de coche, serían viejos desdentados. Su brazo es del tamaño de mi cabeza, y en el bícep tiene grandes cicatrices. Con este currículum, cualquiera diría que se llama Pimpi. La voz de Pimpi, el de las cicatrices y el pelo cubierto de ceniza de crematorio, se desliza desde las profundidades de los mausoleos para hacer filosofía cotidiana sobre la vida y la muerte. De vez en cuando asoma la cabeza al mundo de los vivos y sonríe para la foto, pero el momento no dura mucho. Inmediatamente baja de nuevo las angostas escaleras del infierno y se vuelve a disfrazar de fantasma.
Ésta y otras fotos están colgadas también en mi fotolog.

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18 julio, 2008

Buenos Aires. Autobús.

En Buenos Aires los autobuses no se llaman autobuses: se llaman colectivos. Y más que parecer autobuses, lo que parecen es taxis porque todos están personalizados por sus conductores. De hecho, el arte de decorar carrocerías de colectivo con pintura de colores alegres está tan arraigado que incluso se editan libros para turistas. Esta foto me gusta precisamente porque transmite la sensación de que hay una relación estrecha entre conductor y pasajera, como si fuese un taxi. De hecho, cada vez que la veo me da por pensar que ella está llorando, y que él escucha su historia.
Hay otras fotos de Buenos Aires aquí, en mi fotolog.
Artículo relacionado: Ich bin ein Berliner. Conductor de tranvía.

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16 julio, 2008

Buenos Aires. San Telmo.

El sueño de cualquier fotógrafo es bajar las escaleras de casa y encontrar escenas interesantes. En Buenos Aires yo tuve la suerte de contar con un amigo que vivía justo en el corazón de San Telmo, el barrio más bohemio. Abrías la puerta de casa, dabas cuatro pasos y ahí te estaba esperando la foto. En este caso, la imagen me gusta porque creo que transmite bastante bien la esencia del barrio: calles empedradas de edificios bajos, donde todo está siempre tranquilo y da gusto matar el tiempo. El niño, si no me equivoco, lleva la camiseta de Boca, lo cual es muy argentino y hace que todo sea más perfecto. Pese a todo, creo que la foto respira una atmósfera casi tropical, como si estuviese hecha en Cuba. Y si sólo te fijas en los edificios, me parecen sacados de una película del Oeste. O sea, que si tuviese que describirla con una sola frase, diría que es mi foto cubana de San Telmo cuando parecía el Far West.
(Las demás fotos, sin descripciones tan retorcidas, se pueden ver también aquí, en mi fotolog).

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14 julio, 2008

Buenos Aires. Parrilla.

Yo crecí viendo Tocatta en Televisión Española, así que siento una especial debilidad por las imágenes con humo. Aquellos grupos que hacían playback sobre un escenario brumoso, que movían las nubes a patadas, me dejaron marcado de por vida. Por eso, cada vez que veo una escena donde hay humo, allí que me lanzo con la cámara. El humo denso y algodonado es uno de los mejores aliados del fotógrafo amateur porque siempre otorga a la imagen un componente espectacular, que no es poco. Así, algo tan típico y vulgar (pero también delicioso) como una parrilla argentina parece poco menos que la entrada al infierno.
Si la foto no se ve bien, recomiendo una visita a mi fotolog. Allí está colgada a muchísima más calidad.

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10 julio, 2008

Buenos Aires. Pantalán en el Río de la Plata.

Cuando voy de viaje no suelo hacer fotos desde el autobús. Ni desde el avión, por supuesto. Reconozco que hay veces en que el paisaje resulta tentador, pero creo que este tipo de imágenes casi siempre acaban siendo aburridas e insípidas. Si puedo escoger prefiero acercarme a lo que estoy fotografiando. Cuando estuve en Buenos Aires, sin embargo, me salté la regla. Esta foto está tomada desde uno de los barcos rápidos que cruzan el Río de la Plata para llegar a Uruguay. Me gusta el contraste entre la estructura fragilísima del pantalán y los grandes rascacielos del fondo.
Para ver la foto mucho mejor, sólo hay que pinchar aquí. Automáticamente se abrirá la página de mi fotolog donde está colgada a mayor calidad. Y para saber algunas cosas más sobre esta serie de Buenos Aires, se puede visitar tanto Sindrogámico como eleganTe chaflán.

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07 julio, 2008

Escultura española.

Los ingleses me dan una envidia tremenda porque cada vez que levantan una estatua se monta la de Trafalgar. Justo debajo de la columna de Nelson, sin ir más lejos, en el centro mismo de Londres, hay un pedestal vacío sobre el que cada cierto tiempo se instala una escultura nueva. Y todo el país se pelea por decidir cuál. ¡Igualito que nosotros, que sólo ponemos estatuas en las rotondas de los polígonos industriales! Menos mal que de vez en cuando salta a la prensa la feliz noticia de la inauguración de un nuevo monumento y podemos frotarnos las manos con el ingenio y la inventiva de nuestros escultores. Hace cosa de quince días, por ejemplo, presentaron en Fuengirola un maravilloso monumento al Seat Seiscientos. Yo habría preferido un dos caballos por eso de mantenerme fiel a la tradición de la escultura ecuestre, pero me conformo con esto aunque sólo sea porque es de deliciosamente realista. Pero mi estatua favorita de todas es la que han puesto delante de la Maestranza de Sevilla. Nada menos que Doña María de las Mercedes, mucho más conocida por el apelativo cariñoso que le colocó el populacho: "la madre del Rey". Aunque Doña María no ha sido inmortalizada en la incómoda postura que tan célebre la hizo, me encantan las redondeces del caballo que monta con gracejo. Ya puestos, yo habría rizado el rizo de la blandura y habría puesto directamente un pequeño pony, pero supongo que a más de uno le habría dado un patatús. Hay que conformarse con lo que tenemos, que no es poco, y rezar por que la cosa siga así. ¡Más esculturas, caramba!


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20 junio, 2008

Payasos (II). Meryl Streep por Anne Leibovitz.

Durante algún tiempo Anne Leibovitz fue mi fotógrafa favorita. Me encantaba su artificiosa manera de interpretar la personalidad de la gente que posaba para ella: Clint Eastwood atado a un árbol, Whoopy Goldberg en una bañera llena de leche, Pelé convertido en dos pies llenos de callos... Ahora, un montón de años más tarde, la Leibovitz me cae un poco mal. Tengo la impresión de que el único interés de sus retratos es el modelo, casi siempre un famosete que pierde el culo por salir en la portada de la Rolling Stone o del Vogue. Anne Leibovitz ya no hace fotos tan valientes e inmediatas como ésta de Meryl Streep, donde la diva escenifica su ridícula condición de enmascarada. Ya lo dijo Bardem en los Oscars y, mucho antes, el gran Ferndando Fernán Gómez: "en el fondo, los actores son sólo una panda de cómicos". O sea, una panda de payasos. Pero algunos, como la Streep, tienen la suerte de que se cruce en su camino alguien capaz de sintetizar esa idea con una dignidad que te fuerza a quitarte el sombrero.
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05 junio, 2008

Payasos (III). Pierrot.

Pierrot es uno de mis cuadros favoritos de todos los tiempos. Me gusta, en primer lugar, porque me cae bien el personaje. Me da un poquito de pena, el pobre, con esa cara de perdedor. En Wikipedia pone que Pierrot era el payaso bobalicón de la Comedia del arte, un tipo de teatro popular cuya gracia era que todo el mundo sabía lo que iba a pasar. El cuadro también me gusta porque siento una debilidad absoluta por Watteau, el más sensible de los pintores galantes. En una época, el siglo XVIII, donde lo que se llevaba era pintar juergas y escenas de ligoteo, Watteau casi siempre conseguía que sus cuadros dejasen un ligero regusto a melancolía. Dicen que el pintor estaba triste porque sabía que, antes o después, se iba a morir de tuberculosis. Si es así o no, nunca lo podremos averiguar. Lo que sí sabemos es que el cuadro tardó más de cien años en hacerse famoso, y que durante gran parte de ese tiempo no se comió un colín. Al parecer, alguien escribió en la parte de detrás: "¡qué contento estaría Pierrot, si tuviera el arte de complaceros!". Pero nadie daba un duro por él.

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03 junio, 2008

Payasos (IV). Dalí.

En 1936, apenas quince días antes de que estallase la Guerra Civil, Dalí estuvo a punto de morir asfixiado dentro de un traje de buzo. Ocurrió en Londres, en mitad de una conferencia. Nuestro amigo había tenido la genial idea de dar su charla con una escafandra, qué divertido, sin pensar en los riesgos que ello podría traer consigo. En mitad de la conferencia empezó a faltarle el aire y para salvarle la vida tuvieron que romper la escafandra a martillazos. Lo retorcido del asunto es que todo ocurrió delante de una audiencia que aplaudía entusiasmada. La gente, claro, había pagado por ver un espectáculo surrealista, y ni se imaginó que todo aquello fuese real. ¿Qué debió de sentir el ínclito Dalí mientras se mofaban de su muerte en directo? Me gusta pensar que, en ese preciso instante, comprendió que la clave de todo éxito estaba en garantizar el espectáculo. Y hasta que llegó su siguiente muerte en directo (con banda sonora de MECANO) ya nadie tuvo claro lo que era en realidad, si un artista o un payaso. Para ilustrar esta curiosa paradoja dejo aquí un vídeo de los años 50 donde el pintor trata de explicar a qué se dedica. Está en inglés y no tiene subtítulos, pero es impagable.

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26 mayo, 2008

Payasos (V). Marsias.

En la mitología clásica Marsias era el típico payasete que siempre iba por ahí dando la brasa con sus gracias. Pero, cosas de la vida, en lugar de pasar a la historia por su mejor chiste lo ha hecho por su último chiste. Resulta que Marsias se encontró una flauta. La cogió, la tocó, le gustó cómo sonaba y (en ese momento exacto) se le ocurrió una gracia: le tomaría el pelo a Apolo con ella. Apolo, por si alguien no lo sabe, era un guapín engreído; un sosainas que se pasaba el día tocando la lira con cara de lángido."Oye, Apolo, mira qué flauta tan maja tengo", le dijo Marsias. "¿Qué te apuestas a que soy capaz de hacer sonar una melodía mejor que las tuyas?". Apolo, soberbio como nadie, le contestó: "me apuesto hacer contigo lo que me dé la gana". Y el pobre Marsias, ingenuo, no supo frenar el chiste: aceptó, perdió y fue castigado a ser despellejado vivo. Los especialistas en mitos ven en esta historia una metáfora más sobre el eterno y sugerente conflicto entre el orden y el caos, pero yo no la he colgado aquí por eso. Prefiero pensar que es la historia trágica de un payaso incapaz de contener su sentido del humor. A veces, cuando te pasas de gracioso, te pueden arrancar la piel.

(Por cierto, el cuadro es de Luca Giordano. La versión de Ribera es mucho más famosa, pero le tengo mucha manía).

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21 mayo, 2008

Payasos (y VI). Joker.

Hace un millón de años, cuando descubrí que me gustaba el cine más que ninguna otra cosa, empecé a confeccionar un archivo de secuencias favoritas. Cogía mi VHS nuevo, lo conectaba al VHS viejo (muy viejo) y hacía una copia del momento exacto que quería conservar. Por desgracia, aquella maravillosa colección sólo tuvo una pieza: la secuencia de Joker destrozando un museo que Tim Burton había filmado, con música de Prince, para su primer (y único reseñable) Batman. En ella, el payaso más famoso del mundo historietil se coloca el disfraz de iconoclasta para arremeter contra el arte de los últimos cinco siglos, desde Rembrandt hasta Hopper. ¿Y por qué uso yo este vídeo ahora? Muy sencillo. En mi opinión, la gran conquista artística del siglo XX no ha sido ni la abstracción, ni el cubismo, ni la paja mental: ha sido el sentido del humor. O más concretamente, la capacidad del arte de reírse de sí mismo. Desde que Duchamp le pintó los bigotes a la Mona Lisa hasta que los hermanos Champman dibujaron monigotes en los grabados de Goya, el cachondeo me parece una saludable manera de reinventar lo artístico. Soy consciente de que mitte no destaca precisamente por los chistes; pero, por lo que a mí respecta, el reto de este blog es sacar punta siempre a la parte menos sesuda del arte. Con lo cual, supongo que el verdadero sentido de esta serie es demostrar que yo, el primero, también soy un payaso.

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14 mayo, 2008

Bajo el mar.

Me gustan los cementerios. Sé que es algo que ya he contado aquí, aquí y aquí, pero no me importa repetirme porque, en realidad, lo que voy a contar ahora es algo completamente distinto. El otro día descubrí que en Florida, probablemente el estado más friki de USA, algún avispado ha creado un cementerio submarino. ¿Por qué tirar tus cenizas al mar, si puedes sumergirlas en una tumba como Dios manda? Lo que más me gusta de esta iniciativa es que recupera la vieja estética gótica, la de los grandes mausoleos y las esculturas funerarias. Es un poco kitch, lo reconozco, pero mola mucho más que los aburridos e impersonales nichos de hoy. También me parece equitativo y razonable que para visitar a los muertos haya que poner en riesgo la propia vida. Tal y como yo los veo, los cementerios tienen que estar siempre a mitad de camino entre un mundo y otro, como el purgatorio o como el limbo. No sé, quizás aprenda a bucear para ver quién se ha sumergido aquí. Pero si a alguien no le apetece mojarse, puede darse un paseo (submarino) por la web.

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30 abril, 2008

Pickpocket y mi aversión a los actores.

Todos los que me conocen saben que soy muy poco dado a mitificar actores. En el mejor de los casos, la capacidad de interpretación me parece una habilidad como cualquier otra. El único mérito real de cualquier película es del director, y punto. Precisamente uno de mis directores fetiche, Carlos Reygadas, dice siempre que las películas con actores famosos son "películas de disfraces", donde un tipo famosete se pone el disfraz que le manda guión. A través de Reygadas conocí a Robert Bresson, un francés que jamás rodaba con actores profesionales. En películas como Pickpocket (1959), por ejemplo, el señor que hacía de protagonista sólo tenía que poner cara de palo; el resto era el trabajo de Bresson con la cámara y el montaje. He escogido dos secuencias magistrales para ilustrar esto que cuento. La primera es muy interesante porque refleja la angustia y la soledad de cualquier ladrón. La segunda, simplemente, es un prodigio de narración cinematográfica.

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27 abril, 2008

El retrato de Tony Blair.

Estoy fascinado con el retrato al óleo de Tony Blair que acaba de presentarse. En teoría es el único oficial, y será el que cuelgue en el Palacio de Westminster dentro de unos años. El autor se llama Phil Hale. Por un lado, me gusta muchísimo que un género tradicional de la pintura, como es el retrato, siga siendo noticia en esta sociedad hiperfotografiada. Y por otro, me llama la atención que uno de los hombres más poderosos del mundo haya accedido a inmortalizarse con pinta de estar hecho polvo. Lo más interesante de cualquier retrato (entendido a la manera antigua, con posado incluido) es que el modelo dé el visto bueno al resultado final. En el caso de Tony Blair, tan significativo es que esté abatido como que haya dejado que los demás le vean así. Y a partir de aquí sólo caben las especulaciones. ¿Qué pretendías decirle a la Historia, viejo Blair? ¿Que fuiste honesto? ¿Que debería compadecerse de ti? Sólo el hecho de que nos hagamos esta pregunta convierte la pintura en un trabajo memorable, al margen de cualquier consideración política. Por si alguien necesita comparar, he decidido colgar también el retrato que le hizo Wolfgang Tillmans, uno de mis fotógrafos favoritos. Tillmans es famoso por hacer fotos de okupas en pelotas, pero un día se coló en Downing Street y salió de allí con esta imagen del primer ministro: sin chaqueta y con una taza de té en la mano.

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24 abril, 2008

El efecto Paint.

Cuando la gente aburrida habla de lo perniciosos que son los juegos de ordenador, casi nunca menciona el efecto Tetris. Este curioso fenómeno es una consecuencia de prolongadas exposiciones al famoso juego ruso. Al parecer, si dedicas el suficiente tiempo a colocar las dichosas piezas, al final tu cerebro se vuelve un poco loco y empieza a distorsionar la realidad. O lo que es lo mismo: empiezas a ver el mundo a tu alrededor como si todo fuesen formas geométricas sometidas a la ley de la gravedad. Yo nunca he padecido el efecto Tetris, pero sí el efecto Paint. El Paint, por si alguien no lo sabe, es el programa de diseño grafico más antiguo y rudimentario que existe. El tataratatarabuelo del Photoshop, para que nos entendamos. Cuando yo era niño me regalaron un Amstrad CPC6128 y me pasaba las horas muertas con este programa, haciendo dibujos de líneas rectas y colores planos que me parecían obras maestras. Llegué a obsesionarme tanto con el tema que iba por la vida manejando el paint en mi cabeza, simplificando y aplanando las cosas que veía hasta convertirlas en angulosas formas bidimensionales. De aquellos tormentos mentales guardo un maravilloso recuerdo, y por eso he decidido colgar estos vídeos aquí. Los hace un tipo que se llama Emil Ernerfeldt con un programa que se ha inventado él mismo. ¿Qué pasaría si el Paint se sometiese a la misma ley de la gravedad que afecta al Tetris? He aquí un par de hipótesis (con una música regular).

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22 abril, 2008

El nuevo Michel Gondry.

Hace cinco o seis años los modernetes avispadillos nos frotábamos las manos al escuchar el nombre de Michel Gondry. Este Peter Pan francés había irrumpido en nuestras vidas con un torrente de ideas y un exquisito gusto musical, y todos pensábamos que era el advenimiento de un nuevo cine. Si con sus videoclips se nos caía la baba, con Olvídate de mí llegamos a creernos que estábamos ante una cumbre creativa del nuevo milenio. Pero luego llegó la flojísima Ciencia del sueño y se nos derrumbó el mito: lo que en algún momento nos había parecido el triunfo de la imaginación artesanal, se nos reveló como un ejercicio de retórica acartonada (en el doble sentido de la palabra). El último delirio gondrinesco (titulado en España Rebobine, por favor) no es tan lamentable, pero todos sospechamos ya que el pobre Michel ha tocado fondo. ¿Entonces? Muy fácil: como somos monstruos fagocitadores de talentos frescos, hay que buscar un nuevo genio. Y mi amiga, la Petitte Echalotte, me presentó hace algún tiempo a Lasse Gjertsen. Aquí dejo un par de vídeos suyos, para que todo el mundo pueda formarse una opinión. Y me despido con una cita extraída de su página de youtube: "No veo ninguna diferencia entre hacer publicidad y chuparle la polla a un viejo gordo, blanco y rico que lleva traje". ¿Queríamos punk? Tomemos punk.

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02 abril, 2008

Entre la vida y la muerte.

La señora que sale en estas dos fotos es la misma. La diferencia entre una imagen y la otra es que en la primera está viva, y en la segunda está muerta. Ambas fueron realizadas por un fotógrafo alemán que se llama Walter Schels para una serie que se titula Vida antes de la muerte. Walter convenció a un puñado de enfermos terminales para que le dejaran fotografiarles antes de morir y después de muertos. En teoría, el objetivo es naturalizar la muerte, quitarle dramatismo. Pero a mí, sinceramente, me parece un poco escalofriante. Se pueden ver más juegos de vida y muerte si se pincha en "leer más", pero para visitar la nueva exposición de Walter Schels, hay que pinchar aquí.



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01 abril, 2008

Emigrantes.

Este libro no tendría que haberme gustado. No me gustan los dibujos recargados que se inspiran en los cuadros de El Bosco, como éstos. Ni siquiera me gusta El Bosco. Siento un recelo de hombre pobre hacia los libros ilustrados, que casi siempre me parecen desproporcionadamente caros. Y, además, estoy un poco aburrido de leer historias sobre inmigrantes. ¿Entonces? ¿Por qué resulta que Emigrantes me gusta? Porque detrás de esa apariencia de caos y barroquismo hay, en realidad, un esquema perfectamente meditado y ordenado, lleno de simetrías, ritmos y coherencias varias. O porque los bonitos dibujos que suben el precio de la edición están secuenciados magistralmente para contar una historia sin palabras, como si fuese cine, y no se quedan en un preciosismo vacío. O, sobre todo, porque logra plasmar las sensaciones de cualquier recién llegado sin caer en la reivindicación localista, política o panfletaria. Y encima lo hace con un admirable entendimiento entre fondo y forma, entre lo que se cuenta y la forma que tiene de contarlo.
Si alguien tiene ganas de probar cosas nuevas, que lea Emigrantes. Y si simplemente se tienen ganas de conocer a Shaun Tan, que pinche aquí para ver su página o en "leer más" para ver una de esas secuencias narrativas que tanto me gustan en su libro.

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25 marzo, 2008

Vanitas de chocolate.

Una de mis iconografías favoritas de la historia del arte es la de la vanitas. Durante siglos, pero especialmente en el Barroco, los artistas se afanaron por aguarle la fiesta a la gente. La idea que intentaban transmitir era simple y de Perogrullo: "por muy bien que te lo pases ahora, al final vas a acabar palmando". Las vanitas solían ser aglomeraciones de objetos que simbolizaban juerga y diversión, como instrumentos musicales, unidos a otros que daban mal rollo, como calaveras. Siempre igual, año tras año, pintor tras pintor. Incluso Picasso, tan moderno él, pintó alguna. Si hay alguien que lee este blog de vez en cuando, supongo que ya sabrá que me gustan mucho las actualizaciones de este tipo de iconografías tradicionales. Y mira tú por donde, el otro día encontré este vídeo de Pascua, sobrecogedor y maravilloso al mismo tiempo. Tal y como yo lo veo, la idea es la misma que en las vanitas: detrás del placer, siempre hay podredumbre y muerte. Da para meditar, ¿no?


Artículo relacionado:
La terrorífica historia de Macarrono, el muñeco de nieve de Madrid
(en eleganTe chaflán).

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14 marzo, 2008

Marruecos. El tuareg.

En Marruecos es complicado distinguir la realidad del exotismo promocionado por las agencias de viajes. A veces los personajes que uno se encuentra son tan perfectos en su pintoresquismo de folleto, que no sabes si tienes que creértelos o no. Donde más me ocurrió fue en el desierto. En un lugar muerto y perdido como éste sólo hay turistas y tuaregs que se dedican a entretener a los turistas. Es tentador sospechar que estás en una especie de parque temático. Por eso, lo que más me gusta de esta foto es que el personaje real se confunde con el estereotipo, diluyendo el límite entre traje popular y disfraz. No hay cara, sólo tipo.

Con esta foto termino la serie de mitte sobre Marruecos. Hay otras imágenes, pero ésas están en mi fotolog.

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13 marzo, 2008

Marruecos. El chico de la curtiduría.

El chico de la curtiduría estaba hundido en caca de paloma. Llevaba un cuchillo y me daba la espalda. El suelo cuadriculado de bañeras coloreadas. No había nadie más, ni siquera ruido. El olor era nauseabundo. Había llovido y resbalaba. Me acerqué por detrás. El chico de la curtiduría, hundido en caca de paloma, se dio la vuelta sólo un segundo. El cielo se reflejaba en el agua sucia.
(Para ver más fotos de Marruecos, aquí).

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12 marzo, 2008

Marruecos. El maquillaje del cantante.

Nouamane Lahlou es un cantante marroquí de éxito. El año pasado estrenó disco, Medina, y cuando nosotros pasamos por Xauen nos lo encontramos grabando un videoclip. El rodaje era toda una superproducción: había dos cámaras, un helicóptero teledirigido y un montón de niños peleándose por salir en los planos. Alis y yo, como somos un poco entrometidos, conseguimos que nos dejasen participar. Fue muy divertido porque cortaron el paso y tuvimos a las dos cámaras pendientes de nuestra magnífica interpretación de dos turistas. Lamentablemente, el resultado final no está a la altura: en el vídeo sólo sale una imagen congelada y fugacísima que casi nadie apreciará. Pero nosotros tenemos un autógrafo dedicado de Nouamane y esta foto. Una foto que me gusta porque muestra un aspecto inesperado de la realidad marroquí, las mujeres que trabajan en la industria de la música y de la televisión.
Para ver el vídeoclip hay que visitar la página oficial de Nouamane Lahlou y pinchar donde pone "vídeo". La canción se titula Chefchauen. Para ver sólo el momento donde salimos Alis y yo, basta con pinchar en "leer más".
Como siempre advierto, hay otras fotos de Marruecos aquí, en mi fotolog.



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11 marzo, 2008

Marruecos. Plaza de Djemaa el Fna.


La Plaza de Djemaa el Fna es, probablemente, uno de los lugares más asombrosos del mundo. Grande y medieval, abrumadora en el caos de su amplitud, refrescante en los puestos de naranjas, turística, olorosa y llena de ruidos, de motos, de caballos y serpientes, uno nunca se cansa de recorrerla. Por suerte, es fácil subir a cualquier azotea para hacer fotos como ésta. Es una panorámica compuesta por varias imágenes solapadas, y si uno se fija puede ver elementos que se repiten porque se movieron entre un disparo y otro: un coche, una mujer o una sombra. Me gusta porque siento una cierta debilidad por el efectismo, y tanto las nubes como el formato contribuyen a impresionar. Pero, para qué engañarnos, me gusta porque me permite tener un bonito recuerdo de la plaza, que nunca dejará de impresionarme.
Si se pincha en la imagen aumenta de tamaño. Pero para ver mejor ésta y otras fotos de Marruecos, lo más oportuno siempre es visitar mi fotolog.

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10 marzo, 2008

Marruecos. El hombre del barreño de latón.

Este señor se pasaba el día entero dentro de un barreño de latón. Su trabajo era simple: tenía que lustrarlo para que estuviese brillante. La espalda arqueada, la cabeza hundida en el metal y el sonido constante del bruñir, hora tras hora, día tras día. Atrapado de por vida en la oscuridad rojiza y redonda del latón. La foto que le hice me impresiona porque recoge uno de los pocos momentos en que el hombre descansaba. Da la sensación de que se asoma a un lugar extraño, el mundo real, después de haber permanecido ausente, dentro de su barreño, tanto tiempo.
Como siempre, ésta y otras imágenes de Marruecos se pueen ver también en mi fotolog.

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07 marzo, 2008

Baños de las chicas IV. Sexo

- Hace años, ella y él tuvieron sexo aquí, en este servicio. Me lo contó una vez, no sé a cuento de qué, quizá cuando le dije que quería hacerlo aquí, como una de mis fantasías. Desde entonces, la imagen de llos dos me persigue. Vengo a veces a masturbarme y a divagar de lo perra que es la vida, y la suerte que tienen algunas. Anónima, mayo 2007.
- Fantasía en esta mierda de baño?? Puff, que asco...
- Tráete a un tío.
- No es muy difícil, con que se lo propongas al primero que pase x el pasillo…
- … y no sea gay.

- Querida Masturbadora del Baño de Minusválidos, al leer este recorte de periódico (desaparecido) no pudimos evitar pensar en ti, así cada vez que vengas aquí para pensar en tus amigos, los folladores de este baño, tengas una guía de cómo masturbarte sin que se note. No nos lo agradezcas no encanta ayudarte. RSS

- Queridas admiratrices: Obviamente, Pilar Cristóbal (autora del artículo desaparecido) no se ha masturbado en toda su vida; es más por otras opiniones que le he leído, dudo incluso que exista. Pero de todos modos, ¿para qué quiero yo que no se note? ¿No es obvio mi afán de notoriedad? Suya siempre, Anónimez.

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