25 marzo, 2008

Vanitas de chocolate.

Una de mis iconografías favoritas de la historia del arte es la de la vanitas. Durante siglos, pero especialmente en el Barroco, los artistas se afanaron por aguarle la fiesta a la gente. La idea que intentaban transmitir era simple y de Perogrullo: "por muy bien que te lo pases ahora, al final vas a acabar palmando". Las vanitas solían ser aglomeraciones de objetos que simbolizaban juerga y diversión, como instrumentos musicales, unidos a otros que daban mal rollo, como calaveras. Siempre igual, año tras año, pintor tras pintor. Incluso Picasso, tan moderno él, pintó alguna. Si hay alguien que lee este blog de vez en cuando, supongo que ya sabrá que me gustan mucho las actualizaciones de este tipo de iconografías tradicionales. Y mira tú por donde, el otro día encontré este vídeo de Pascua, sobrecogedor y maravilloso al mismo tiempo. Tal y como yo lo veo, la idea es la misma que en las vanitas: detrás del placer, siempre hay podredumbre y muerte. Da para meditar, ¿no?


Artículo relacionado:
La terrorífica historia de Macarrono, el muñeco de nieve de Madrid
(en eleganTe chaflán).

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14 marzo, 2008

Marruecos. El tuareg.

En Marruecos es complicado distinguir la realidad del exotismo promocionado por las agencias de viajes. A veces los personajes que uno se encuentra son tan perfectos en su pintoresquismo de folleto, que no sabes si tienes que creértelos o no. Donde más me ocurrió fue en el desierto. En un lugar muerto y perdido como éste sólo hay turistas y tuaregs que se dedican a entretener a los turistas. Es tentador sospechar que estás en una especie de parque temático. Por eso, lo que más me gusta de esta foto es que el personaje real se confunde con el estereotipo, diluyendo el límite entre traje popular y disfraz. No hay cara, sólo tipo.

Con esta foto termino la serie de mitte sobre Marruecos. Hay otras imágenes, pero ésas están en mi fotolog.

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13 marzo, 2008

Marruecos. El chico de la curtiduría.

El chico de la curtiduría estaba hundido en caca de paloma. Llevaba un cuchillo y me daba la espalda. El suelo cuadriculado de bañeras coloreadas. No había nadie más, ni siquera ruido. El olor era nauseabundo. Había llovido y resbalaba. Me acerqué por detrás. El chico de la curtiduría, hundido en caca de paloma, se dio la vuelta sólo un segundo. El cielo se reflejaba en el agua sucia.
(Para ver más fotos de Marruecos, aquí).

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12 marzo, 2008

Marruecos. El maquillaje del cantante.

Nouamane Lahlou es un cantante marroquí de éxito. El año pasado estrenó disco, Medina, y cuando nosotros pasamos por Xauen nos lo encontramos grabando un videoclip. El rodaje era toda una superproducción: había dos cámaras, un helicóptero teledirigido y un montón de niños peleándose por salir en los planos. Alis y yo, como somos un poco entrometidos, conseguimos que nos dejasen participar. Fue muy divertido porque cortaron el paso y tuvimos a las dos cámaras pendientes de nuestra magnífica interpretación de dos turistas. Lamentablemente, el resultado final no está a la altura: en el vídeo sólo sale una imagen congelada y fugacísima que casi nadie apreciará. Pero nosotros tenemos un autógrafo dedicado de Nouamane y esta foto. Una foto que me gusta porque muestra un aspecto inesperado de la realidad marroquí, las mujeres que trabajan en la industria de la música y de la televisión.
Para ver el vídeoclip hay que visitar la página oficial de Nouamane Lahlou y pinchar donde pone "vídeo". La canción se titula Chefchauen. Para ver sólo el momento donde salimos Alis y yo, basta con pinchar en "leer más".
Como siempre advierto, hay otras fotos de Marruecos aquí, en mi fotolog.



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11 marzo, 2008

Marruecos. Plaza de Djemaa el Fna.


La Plaza de Djemaa el Fna es, probablemente, uno de los lugares más asombrosos del mundo. Grande y medieval, abrumadora en el caos de su amplitud, refrescante en los puestos de naranjas, turística, olorosa y llena de ruidos, de motos, de caballos y serpientes, uno nunca se cansa de recorrerla. Por suerte, es fácil subir a cualquier azotea para hacer fotos como ésta. Es una panorámica compuesta por varias imágenes solapadas, y si uno se fija puede ver elementos que se repiten porque se movieron entre un disparo y otro: un coche, una mujer o una sombra. Me gusta porque siento una cierta debilidad por el efectismo, y tanto las nubes como el formato contribuyen a impresionar. Pero, para qué engañarnos, me gusta porque me permite tener un bonito recuerdo de la plaza, que nunca dejará de impresionarme.
Si se pincha en la imagen aumenta de tamaño. Pero para ver mejor ésta y otras fotos de Marruecos, lo más oportuno siempre es visitar mi fotolog.

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10 marzo, 2008

Marruecos. El hombre del barreño de latón.

Este señor se pasaba el día entero dentro de un barreño de latón. Su trabajo era simple: tenía que lustrarlo para que estuviese brillante. La espalda arqueada, la cabeza hundida en el metal y el sonido constante del bruñir, hora tras hora, día tras día. Atrapado de por vida en la oscuridad rojiza y redonda del latón. La foto que le hice me impresiona porque recoge uno de los pocos momentos en que el hombre descansaba. Da la sensación de que se asoma a un lugar extraño, el mundo real, después de haber permanecido ausente, dentro de su barreño, tanto tiempo.
Como siempre, ésta y otras imágenes de Marruecos se pueen ver también en mi fotolog.

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07 marzo, 2008

Baños de las chicas IV. Sexo

- Hace años, ella y él tuvieron sexo aquí, en este servicio. Me lo contó una vez, no sé a cuento de qué, quizá cuando le dije que quería hacerlo aquí, como una de mis fantasías. Desde entonces, la imagen de llos dos me persigue. Vengo a veces a masturbarme y a divagar de lo perra que es la vida, y la suerte que tienen algunas. Anónima, mayo 2007.
- Fantasía en esta mierda de baño?? Puff, que asco...
- Tráete a un tío.
- No es muy difícil, con que se lo propongas al primero que pase x el pasillo…
- … y no sea gay.

- Querida Masturbadora del Baño de Minusválidos, al leer este recorte de periódico (desaparecido) no pudimos evitar pensar en ti, así cada vez que vengas aquí para pensar en tus amigos, los folladores de este baño, tengas una guía de cómo masturbarte sin que se note. No nos lo agradezcas no encanta ayudarte. RSS

- Queridas admiratrices: Obviamente, Pilar Cristóbal (autora del artículo desaparecido) no se ha masturbado en toda su vida; es más por otras opiniones que le he leído, dudo incluso que exista. Pero de todos modos, ¿para qué quiero yo que no se note? ¿No es obvio mi afán de notoriedad? Suya siempre, Anónimez.

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Baños de las chicas III. Amor

- Mar Nuri y Lore. F. Educación, julio 2007
- Parejas lesbianas – adopción
- Of course!

- Un cronopio es una flor. Dos, son un jardín.
- Alter all’s said and done... The heart is.... EMPTY

- Eros je t'aime
- ¡Chipi te amo!

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05 marzo, 2008

Baños de las chicas II. Política

- Vota PP. Por una España que sea España
- Sí, con mi trabajo de mierda y ganando 1 mierda, no tengo otra cosa mejor k hacer qe votar al PP.
- Orgullo de comunista!!
- Viva el Caudillo Generalísimo de España
- ¿El asesino fascista? Con él la única libertad de expresión estaba en las puertas de los vateres
- Si todo el mundo fuera más honesto, todo sería mas sencillo

- Con Franco esto no pasaba.
- Con Franco tú ni siquiera estarías escribiendo en la puerta de un cuarto de baño gilipollas!
- ¡No a los toros!
- ¡Sí a los toros!

- Ese es el problema de España, siempre mirando atrás, qué mas da el PP si ahora esta el PSOE. Franco ya pasó, F. Gonzalez ya pasó, Aznar ya pasó… ¡¡Miremos al futuro coño!!
- Creemos un partido nuevo y dejemos de jugar al ping pong con el PP y el PSOE.

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Baños de las chicas I. Filosofía


- Hombre… Las plantas también respiran.
- Pero no piensan en ello.
- Por suerte yo tampoco tengo que pensar para respirar.
- Pero sí piensas, que si no respiras… morirás.
- Pienso… ¡luego existo!

- Pienso… ¡luego existo!
- cogito ergo sum
- existo, luego mejor que no piense (!)
- pienso, luego mejor que no exista
- Piensa: ¿¿existes??
- Pensad: ¿de verdad estás pensando?
- ¿Existes? Piénsalo
- Qué rallaos!

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04 marzo, 2008

Marruecos. Niños en Rissanni.

Las fachadas de los colegios de Marruecos casi siempre están pintadas con cuadros de tiza que parecen rayuelas colgadas. La primera vez que las vi pensé que serían entretenimientos para los críos, pero me costaba imaginar las reglas del juego. Números y cuadrados vacíos, nada más. ¿Qué se podría hacer con ello? La respuesta nos sorprendió: votar. Estos dibujos son espacios reservados en los colegios para colgar la propaganda electoral. A los candidatos se les asigna un número, y así las personas que no saben leer lo tienen más fácil para manejarse con las papeletas.
En realidad, los cuadros electorales son sólo el telón de fondo de esta foto. Si he hablado de ellos es porque la imagen me gusta tanto que sería incapaz de decir nada objetivo de ella, y con algo tenía que llenar el post. De todas las fotografías que forman esta serie sobre Marruecos, creo que Niños en Rissanni es mi favorita. Y una de las mejores que he hecho en mi vida.

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03 marzo, 2008

Marruecos. La cabra.

- Buenos días, quería un puf de piel de cabra.
- Perfecto, caballero. Pase usted por allí y escoja la cabra que más le guste. A continuación la mataremos y arrancaremos la piel, le quitaremos el pelo, la tintaremos del color que a usted le apetezca y coseremos la pieza a mano. Por supuesto, todo eso lo haremos delante de sus narices, para que no se pierda detalle del proceso. Así, cuando toque regatear, podremos argumentar que es un trabajo verdaderamente artesanal, y esas cosas suben el precio. Si lo desea, también puede hacer fotos.

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02 marzo, 2008

Marruecos. Turista en el desierto.

Cuando empecé a hacer fotografía me obsesionaba la luz. Estaba convencido de que el único interés de las cosas que vemos depende de la luz que reciben y de cómo la reciben. Sólo algún tiempo después descubrí que me gustaba más el paisaje humano, y que estaba dispuesto a sacrificar una buena iluminación si a cambio obtenía una expresión memorable. Pese a todo, aun sigo pendiente del sol y de las sombras. Y a veces me encuentro con imágenes típicas, como ésta, que disfruto sólo por sus valores lumínicos. El señor que va encima del camello no es ningún marroquí, es un turista más, pero me encanta la atmósfera brillante que genera el rayo de sol. Sólo por eso he decidido colgar la foto aquí.
Hay más imágenes de Marruecos en mi fotolog, pero ésas son casi todas en blanco y negro.

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01 marzo, 2008

Marruecos. El vendedor.

Los marroquíes tienen una habilidad prodigiosa para personalizar los locales comerciales que ocupan. Todos son iguales, pero todos son diferentes. En una sociedad eminentemente callejera y de servicios como es ésta, hasta el pueblucho más olvidado tiene dos, tres o cinco tiendas. Y el número se dispara si estás en una ciudad. El esquema de este tipo de espacios es muy sencillo: habitaciones cuadradas, y punto. El mérito del dueño, por tanto, está en saber dotar a su local de una identidad personal. Los negocios más frecuentes son tres: cafés, talleres grasientos y tiendas de productos cotidianos. El de la imagen pertenece a esta última categoría. Es, para que nos entendamos, el primo lejano de nuestros supermercados. La foto la hice en un pueblecito del Atlas, así que apenas tenían género que ofrecer. Lo que más me gusta es que tanto la habitación como la cara del vendedor proporcionan la misma sensación de angostura y de estrechez, igual de afiladas las dos.
Para ver esta foto (y algunas otras) a un tamaño más digno, recomiendo una visita a mi fotolog.

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28 febrero, 2008

Marrakech. Plaza de Djemaa El Fna.

Llegamos a Marrakech en un amanecer húmedo. El viaje de regreso había comenzado dos días antes, en el desierto. Primero, en camello. Luego, en una furgoneta de españoles donde suplicamos un hueco por caridad y por compatriotas. Y finalmente, en un frío autobús que atravesó el Atlas durante la noche, sin sueño. Cuando llegamos a la Plaza de Djemaa El Fna hacía tres días que no nos habíamos lavado. Llevábamos la cabeza envuelta en pañuelos, como los tuaregs que habíamos conocido. Era muy temprano y todo estaba desierto. Subimos a la terraza de un hotel, pedimos un café y aprovechamos para asearnos en el lavabo. Desde allí se veía despertar la ciudad, manchada de charcos. Empezó a chispear y el café se nos mezcló con la lluvia y la roña que caía de nuestra propia piel. Fascinado por el perezoso movimiento de la plaza, me escapé un segundo a hacer alguna foto. Pero la lluvia arreció y era muy difícil mantener la óptica seca, así que sólo me dio tiempo a disparar un par de veces. Esta foto me gusta por el juego geométrico que hay entre el eje del minarete y las esferas de la rueda y su reflejo.
Para ver otras imágenes de Marruecos, como siempre, también se puede visitar mi fotolog.

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26 febrero, 2008

Marruecos. Artesano del caravansar.

Antiguamente los caravansares de Marruecos eran lugares de acogida para los mercaderes que llegaban con sus camellos. Algo así como nuestras casas de postas, pero un pelín más orientados al comercio, supongo. Hoy ya no hay camellos en las ciudades, sólo están en el desierto. Los caravansares del siglo XXI son edificios con un patio interior donde sueles encontrarte artesanos repartidos en diferentes locales. Aunque están abiertos al público y cualquiera puede colarse a echar un vistazo, estos caravansares todavía conservan una atmósfera tradicional, de gremio. El señor de la imagen se dedicaba a trabajar el metal. Creo recordar que hacía damasquinado, pero no estoy seguro. Lo que me interesaba cuando tomé la foto era captar el movimiento constante del martillo cayendo sobre la punceta, pum, pum, pum, en una especie de trance que podía durar horas. No es una de mis favoritas, pero me gusta el dinamismo que desprende.
Esta foto y muchas otras también se pueden ver, a un tamaño mejor, en mi fotolog.

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25 febrero, 2008

Marruecos. Pescadores en Essaouira.

En ocasiones ocurre que la parte más significativa de una foto resulta ser la que menos nos esperábamos. Esta imagen es un buen ejemplo. Todas las tardes, en el puerto de Essaouira, los pescadores subastan la captura del día. Sobre las rocas del espigón destripan los peces y venden la mercancía mientras un enjambre de gaviotas picotea, chilla y hace vuelos rasantes. La impresión general, con la luz del atardecer, el sonido del mar, el olor del pescado y el ajetreo de las subastas es tan intensa que cualquier fotografía siempre quedará coja. Cuando yo hice ésta, además, la mayor parte del pescado estaba ya vendida: sólo quedaban tres o cuatro chicos agachados sobre las vísceras y otro grupo que descansaba bajo los últimos rayos de sol. Intenté captar el ambiente relajado del conjunto y me salió esta foto. Al principio no me decía nada, pero cuando la miré un poco mejor me llamó la atención un pequeño detalle: la mano que ocupa la parte de arriba, a la izquierda. Esa mano me parece lo más interesante porque sugiere que hay más gente detrás de la cámara, que hay movimiento, que el mundo sigue. Ruido, mar, olores... Lo que a uno le apetezca imaginar.
Para ver más fotos de Marruecos se puede visitar mi fotolog.

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24 febrero, 2008

Marruecos. Curtidor de Marrakech.

Las curtidurías más famosas de Marruecos son las de Fez. Los turistas se colocan una ramita de menta debajo de la nariz para no vomitar de asco con el olor y se suben a las terrazas a hacer fotos de las cubas de colores. Es una estampa típica, inevitable. Las curtidurías de Marrakech son mucho menos fotogénicas y, por tanto, menos turísticas. Esta foto tuve que hacerla a través de un cañizo porque no se podía pasar. Al otro lado estaban las bañeras llenas de ácido donde los trabajadores se dejan la piel y los pulmones. Al final, la limitación se volvió a mi favor. Me gusta que la imagen haya quedado sucia y que sólo se distinga lo que es verdaderamente importante, para que la lectura sea inmediata. En teoría, es lo que debería ocurrir en todas las fotos correctas, pero no siempre resulta tan obvio.
Hay más imágenes de Marruecos aquí, en mi fotolog.

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21 febrero, 2008

Marruecos. Chilaba en Essaouira.

La primera vez que viajé a Marruecos me impresionó que todo el mundo llevase chilaba. Y, más aún, que se pusiesen la capucha. Las capuchas siempre me habían parecido un complemento de adorno que cuelga sobre la espalda, pero que en realidad nunca usas. O, al menos, que no usas habitualmente. Y nada más desembarcar en Tánger, descubrí que allí es perfectamente normal que los señores caminen embozados, a veces con la cara completamente oculta. Es una imagen poderosa que me sugiere misterio y antigüedad. En esta foto, además, el efecto fantasmagórico se duplica al proyectarse la silueta del señor sobre la pared. Tal y como yo lo veo, ninguna de las dos figuras es más real que la otra, las dos me parecen el mismo espectro.

Para acceder a otras imágenes de Marruecos, se puede echar un ojo a mi fotolog.

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20 febrero, 2008

Marruecos. Señores en cuclillas.

Estos dos señores me caen estupendamente. Cuando veo la foto que les hice en un portalón de Fez , siempre me da por pensar que son amigos de toda la vida y que todavía se lo pasan bomba cuando están juntos. Me encanta la picardía de la mirada del que está más cerca, y que la timidez del otro funcione como complemento lógico. No me cuesta nada imaginar que hace cincuenta años era exactamente igual.
También me gusta mucho que estén sentados tranquilamente en el bordillo. Siempre me ha dado envidia la naturalidad con que se vive la calle en Marruecos, donde la gente se pone en cuclillas para dejar pasar el tiempo. En algún libro he leído que, hace años, los españoles hacíamos lo mismo, que nos pasábamos la vida agachados en las plazas. Ahora sólo me siento en los portales cuando quiero sentirme joven, y eso me pasa cada vez menos. Ojalá alguien me hiciera una foto como ésta dentro de cuarenta años.
Hay otras fotos de Marruecos aquí, en mi fotolog.

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19 febrero, 2008

Marruecos. Tuareg con motocicleta.

La camioneta tardó varias horas en ponerse en marcha. Estaba en la ciudad sólo para hacer acopio de víveres, con listas interminables que el conductor había recogido en los albergues del camino. Para muchos habitantes del desierto, ésta es la única oportunidad en varios días de conseguir lo que necesitan. Cuando por fin arrancamos ya daban las tres de la tarde. Aun así, la camioneta empezó a moverse con las puertas abiertas para que un niño que nos perseguía pudiese lanzar algunos sacos de pan al interior. Antes de abandonar la ciudad vimos cómo un hombre se caía de su bicicleta y se quedaba tendido en mitad de la calzada, aullando de dolor, con la pierna separada de la rodilla. El conductor no se detuvo porque iba con prisa. Algunos kilómetros más tarde llegamos a una curva donde nos salimos del asfalto para conducir por mitad del desierto. El paisaje era de ceniza compacta, como un volcán aplastado por el sol. En la distancia, las dunas. El tuareg de la foto se había parado a vernos pasar. Me gusta el contraste entre la indumentaria tradicional y el ciclomotor, que se me antoja ridículo para un paisaje tan agreste. Y celebro también que sea una imagen simétrica porque me transmite sensación de vacío. Para ver otras fotos de Marruecos, mi fotolog.

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18 febrero, 2008

Marruecos. Ibrahim.

Ibrahim tiene doce años (o eso dice, porque probablemente tenga menos). Le conocimos en Rissani, una parada casi obligatoria en las rutas hacia el desierto de Marruecos. Habla árabe, francés y una pizca, casi insignificante, de inglés. Cuando sonríe se le ilumina la expresión con franqueza y orgullo. De él nos cautivó su inteligencia ágil y simpática, todavía sin contaminar por la picaresca. En Rissani, Ibrahim nos guió por el oscuro y pegajoso laberinto de la kasba, un lugar tan negro que a veces no eres capaz de ver ni tu propia mano. Si le preguntabas por el miedo a las sombras, sencillamente no entendía de qué estabas hablando. Al ver la foto que le hice, me llama la atención esa profunda cicatriz de su frente. Supongo que será la marca de alguna pedrada, porque los niños de Risanni son bastante bestias. También me sorprende la inapelable perfección de su cara. A Ibrahim le hacía muchísima ilusión verse en Internet, pero no tiene una dirección de correo electrónico que yo pueda usar para avisarle de que he colgado su retrato. La última vez que nos vimos me contó que entraba todos los días en mi fotolog para ver si ya estaba allí su foto. Pero de eso hace casi dos meses, así que supongo que se habrá cansado. Me gustaría poder avisarle ahora: Ibrahim, ceci est pour toi. J'espere que tu le vois.

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17 enero, 2008

Fiestas de San Antón. El perro punki.

Cada vez que en Madrid llega la hora de acordarse de San Antón, la gente saca a sus perros para que el cura los bendiga. En realidad, San Antón prefería a los cerdos, pero hoy sólo tiene cerdo George Clooney, y dudo que él sepa de esta juerga animal. Entre los perros que vienen hay de dos tipos: vestidos y desnudos. Los que van en pelotas, a pesar de estar en presencia del santo, no escandalizan a nadie. Y los que van vestidos, como Chueca y Malasaña pillan al volver la esquina, pueden llevar hasta camisetas de punkis. Pobres, los pobres, tan anarquistas y de misa en misa. Vida de perros...
(Para más fiestas de San Antón, Sindrogámico).

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15 enero, 2008

Viaje a Darjeeling.

En Sindrogámico he contado que Wes Anderson me gusta, pero que casi nunca me satisface del todo. Cuando fui a ver Viaje a Darjeeling, por ejemplo, tuve la sensación de que a la historia le faltaba consistencia, que le sobraba una pizca de onanismo y que se echaban de menos unas cuantas semanas más de escritura de guión. Eso sí, me encantó cómo estaba filmada. Wes Anderson tiene una especial habilidad para construir espacios con la cámara, y eso es tan infrecuente que hay que celebrarlo. A mi entender, casi todos los directores utilizan el encuadre y los travellings para enfatizar movimientos o sensaciones, y al final su planificación pierde fuerza, se vuelve invisible. En el cine de Anderson no ocurre eso, sino que los movimientos de cámara localizan a los personajes en un espacio concreto, perfectamente delimitado y (lo más importante) dramático. No es casualidad que Life Aquatic transcurra en un submarino y que Viaje a Darjeeling lo haga en un tren. Con sus característicos travellings paralelos y sus panorámicas en ángulo de noventa grados, este hombre logra que el espectador se meta físicamente dentro de la película. Podría seguir explicándolo, pero creo que el mejor modo de ilustrar lo que trato de decir es ver un ejemplo. Y por eso he colgado aquí el famoso corto Hotel Chevalier, que todo el mundo busca en Internet para verle el culo a la Reina Amidala. Le faltan 2 minutos al principio, pero no son importantes. Para echarle un ojo, sólo hay que pinchar en “leer más” (¡y rezar por que funcione, que a mí a veces me falla!).

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09 enero, 2008

La curiosidad mató al gato.

Uno de los fenómenos más curiosos de internet en 2007 ha sido un vídeo que, paradójicamente, nadie es capaz de ver. Se titula 2 girls, 1 cup, y si uno lo busca en youtube sólo encuentra reacciones de gente que lo está mirando. A juzgar por la cara que ponen, lo que ven no les gusta absolutamente nada. Del vídeo original, ni rastro; uno tiene que imaginárselo a partir de la música que se escucha y de las caras de repugnancia o sorpresa del personal. Por supuesto, enseguida se siente curiosidad: "¿cómo será el vídeo, que provoca reacciones tan extremas? ¿Lo busco o no lo busco?". Yo soy demasiado curioso como para resistirme, y al final lo busqué. Sólo aguanté tres o cuatro segundos delante de la pantalla antes de levantarme y dejar de mirar. Grité, se me revolvió el estómago y sentí un asco profundo. Sabía que me iba a pasar eso porque había visto a un montón de gente sintiendo lo mismo que yo, pero la curiosidad fue más fuerte que el miedo. Y eso es precisamente lo que me llama la atención de este fenómeno: el poder de sugestión que tiene. Por eso, en lugar de colgar aquí un link a la página donde está el vídeo original, he preferido colgar sólo algunas reacciones. Si alguien quiere seguir tirando de la hebra y está dispuesto a teclear "2 girls 1 cup" en Google, eso es cosa suya. Pero que conste que yo no lo recomiendo...

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07 enero, 2008

Deseo, peligro y la duración de las películas.

Una amiga mía dice que Deseo, peligro es una versión china de El club de los Cinco. Según ella, la profundidad de la trama no va mucho más allá de las novelas de Enyd Blyton. Y yo, en parte, estoy un poco de acuerdo: el bueno de Ang Lee siempre se las apaña para colarnos historias bastante simplonas como si tuviesen una enjundia sin precedentes. El ejemplo más claro está en la sobrevaloradísima Brokeback mountain, pero con Deseo, peligro ha vuelto a hacerlo. Lo curioso del asunto es que Ang Lee utiliza cada vez un truco diferente para parecer un director serio. Brokeback mountain, por ejemplo, nunca habría pasado de mero telefilm romanticón si no hubiera sido porque los protagonistas eran dos pastorcillos traviesos que ruborizaban a los espectadores con sus juegos de pradera. Y Deseo, peligro, no habría pasado de excelente thriller erótico si no hubiera sido porque dura casi tres horas. Y claro, como todo el mundo sabe, la trascendencia de una película es directamente proporcional a su metraje. A mí Deseo, peligro me gustó bastante, pero creo que no hace falta estirar las cosas para que parezcan más profundas. Siempre he admirado más a los directores que saben condensar que a los que se dejan llevar por sus diarreas creativas. Y aunque Deseo, peligro es ya una estupenda película, sería mucho mejor si durase una hora menos. Si alguien quiere saber lo que opino sobre las escenas guarras, que lea Sindrogámico.

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22 diciembre, 2007

Imágenes de Toulouse (y II). Sandra.

Es mentira que no tengamos prejuicios. Es mentira que no viajemos a los países con una idea preconcebida de lo que nos vamos a encontrar allí. O, al menos, de lo que nos gustaría encontrarnos. Yo, por lo menos, sé que siempre que voy a un sitio trato de hacer fotos conforme a los esquemas mentales que han viajado conmigo. Hay quien opina que construyo imágenes artificiales, pero yo prefiero pensar que más bien reconstruyo las imagenes que tengo en la mente. Un ejemplo claro es este retrato de Sandra. Sandra era la dueña de un bar donde entramos a tomar algo en Toulouse. "Bienvenidos a mi sitio", nos dijo con hospitalidad sincera. Y a continuación desplegó para nosotros todo un repertorio de sorpresas y excentricidades. En cierto modo, Sandra era una especie de Amelie, el último gran estereotipo de la mujer francesa. Con sus medias de colores y su mirada soñadora, se pasaba las tardes preparando bocadillos de espinacas. Y yo, al fotografiarla, no sólo me traje de Toulouse un bonito recuerdo, sino también una de esas reconstrucciones de prejuicios.

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18 diciembre, 2007

Imágenes de Toulouse (I). Gilbert Garcin.

Uno de los lugares más interesantes de Toulouse es el Château d'eau, la antigua torre de aguas que ahora funciona como centro de fotografía. Allí tienen una asombrosa biblioteca llena de libros de fotos, y cada cierto tiempo organizan exposiciones. Este invierno, el autor cuya obra han recopilado es un entrañable ancianito llamado Gilbert Garcin. Un señor que, cuando se jubiló hace quince años, decidió convertirse en fotógrafo. Y menudo fotógrafo. En principio, sus imágenes tienen todos los ingredientes para aburrir: Monsieur Garcin sólo hace fotos de sí mismo, y encima les pone títulos tan chungos como La ambición, La promesa de Dios o Mirada a la pintura contemporánea (véase ejemplo). No obstante, cuando uno contempla su obra atentamente, se da cuenta de que éste no es un fotógrafo pretencioso. Sus imágenes no aspiran a explicar el sentido de la vida, sino que se conforman con ilustrar los habituales conflictos del alma. Son pequeños poemas de una simplicidad fascinante, construidos a partir de microcosmos inventados y autorretratos recortados (con tijera). Alis me contó que ella ya había leído sobre Garcin en El País, pero a mí me pilló por sorpresa y me dejó encantadísimo. Fue, sin duda, una gran lección de fotografía. Quien quiera ver más fotos, puede visitar su página.

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17 diciembre, 2007

La soledad de los astronautas.

Este fin de semana fui al cine a ver una película sobre astronautas. Se titulaba Interkosmos y era un falso documental sobre los planes de la RDA para colonizar otros planetas. Reconozco que me aburrí un poco, pero aun así me gustó mucho cómo reflejaba la soledad del astronauta. Había dos protagonistas, una mujer y un hombre, que viajaban en cohetes diferentes. Estaban enamorados el uno del otro y mantenían conversaciones larguísimas, a través de la radio, en mitad del espacio. En la película estas conversaciones se escuchaban sobre un plano de la Tierra grabado desde la nave, y era desolador. Los astronautas siempre me han parecido una figura trágica, tan solos y abandonados ahí arriba. A raíz de Interkosmos he estado pensando y he descubierto que muchas las aventuras espaciales que más me gustan son historias de astronautas tristes. Algunas de esas historias están aquí ahora, en estos vídeos. Empezando por la que vi este fin de semana, claro.

Artículo relacionado: La soledad de los profesores.

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13 diciembre, 2007

Un hombre que mira ciudades.

Estos días ando completamente obsesionado con el trabajo de un italiano llamado Francesco Jodice. En el Reina Sofía vimos un documental suyo sobre la ciudad de Sao Paulo, y desde entonces no consigo sacármelo de la cabeza. El documental se titulaba Sao Paulo City Tellers y contaba cómo la propia dinámica urbana había creado nuevas profesiones. Francesco Jodice no es exactamente un director de cine, pero había conseguido dibujar un panoraba fascinante y aterrador de la megalópolis brasileña. Jodice se ha especializado en ciudades y se pasea por el mundo con una doble mirada, de antropólogo y de artista. Unas veces hace vídeos y otras veces se limita a tirar fotos, pero en el fondo da lo mismo: lo que más me gusta de su trabajo es que siempre consigue captar la atmósfera de los sitios (y, sobre todo, de la gente que vive en los sitios) a partir de planos estáticos. En su página no hay ni rastro de Sao Paolo City Tellers, pero sí que hay un documental sobre jóvenes japoneses titulado Hikikomori, que ilustra bastante bien esto que trato de explicar. Si alguien tiene media hora, recomiendo encarecidamente que lo busque. Sólo hay que tirar del hilo a partir de aquí.

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